A QUIÉN DEBE SAPEAR
LA ANI?
Guillermo Arenas Escudero
Cuáles
son los principales riesgos que corre nuestro precario Estado democrático de
derecho que merecen actividad de inteligencia a su respecto? (Las minúsculas de "democrático" y
"derecho" y la mayúscula de "Estado" no son adornos).
Esta es
una pregunta crucial, pues su respuesta establece la función que debe cumplir
la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), creada en octubre de 2004.
Esta
pregunta ronda, sin respuesta clara, desde que en mayo de 1993 se creara la
Dirección de Seguridad Pública e Informaciones (DISPI), dejando atrás la tortuosa
“Oficina” que transgredió desembozadamente las normas democráticas y rozó la
violación de los derechos humanos, todo ello en el Gobierno del Patricio
Aylwin. (1)
En aquélla
época había cierta opinión mayoritaria en indicar dos funciones principales para la DISPI:
1.-
Producir inteligencia respecto de las actividades de los militares. La razón de
ello lo probó el llamado “boinazo” del que el Presidente Aylwin
tuvo antecedentes con más de 20 días de anticipación. (Hasta hoy, la costumbre de deliberar y estar
al asecho del poder no ha amainado en el ejército, la marina, la aviación e
inclusive en la policía uniformada),
2.-
Producir inteligencia respecto de la actividad del crimen organizado, en
particular en narcotráfico y lavado de dinero. (2)
Nunca se
ha sabido, por propia boca del primer y actual Director la ANI, (Nombrado por
Ricardo Lagos y Michelle Bachelet) cuál es la misión principal del organismo.
La
sorpresa la dio el Jefe de la ANI designado por Sebastián Piñera.
En los
últimos días de junio de 2014, dio una entrevista al semanario “Qué pasa”. (3)
También las
concedió a otros medios, pero estas son explícitas de su pensamiento.
Inequívocas.
“Cuáles son los principales riesgos que
Chile enfrenta hoy?”
Así, sin preámbulos
ni aspavientos, Juan Andrés Quezada, periodista de esa revista, lanzó su
pregunta al más importante personero de la Agencia Nacional de Inteligencia
(ANI) de los años 2010 al 2014. Al Big Boss de la inteligencia civil chilena en ese
período.
El exjefe de la
ANI, sin que se le moviera un pelo de su tupida barba (con toda seriedad
aseguran algunos testigos imparciales) le encasquetó la siguiente respuesta:
"Están los temas tradicionales o
que ya se han perpetuado en el tiempo: la
Araucanía, y un fenómeno emergente
que es la insurrección anarquista en lo
interno.
...también...el terrorismo internacional
de raíz islámica.".
Qué les parece el
rotito?
"Los
mapuches", "los anarquistas" y el "terrorismo
islámico" fueron (¿son?) para la ANI, los principales peligros de la
patria chilena. No hay que ser muy astuto para concluir que el despliegue de
sus mejores esfuerzos y de toda la ANI, durante los cuatro años de la
presidencia de Sebastián Piñera, se orientó a sapear (producir inteligencia
respecto de) las actividades del pueblo mapuche, de los anarquistas y de cuanto
semita agareno que abrace el Corán como su libro
sagrado.
De patio, no?
"Es un error aflojar la persecución
penal en La Araucanía".
Así reza el titular
del artículo que rescata otro de los dichos excéntricos del este personaje
peripatético. El racismo destila por entre la tinta con la que se imprimió su
respuesta. Qué duda cabe.
Particularmente
impresentable es todo aquello, cuando la ANI es el único (¡el único!) organismo
del Estado, con la obligación de producir inteligencia (sapear por mandato de
la ley) para protección de nuestro precario (repito: ¡precario!) Estado
democrático de derecho.
Seamos claros, es
necesario saber a quién y/o a qué, puede (debe) sapear nuestra chilensis ANI.
Concédase que no
es un asunto menor la producción de inteligencia de un organismo estatal que
solamente le da cuenta de su trabajo al mismísimo Presidente de la República.
Inteligencia
produce el Ejército, sapea también la Armada de Chile y la Fuerza Aérea (cuyas actividades en la época del Espanto deshonraron
hasta el infinito a las FF.AA.).
Suponemos que los
servicios de inteligencia de las FF.AA. cumplen con sus deberes esenciales, es
decir, que recogen información relevante para la seguridad del país en los
países vecinos y otros, la procesan y la entregan para la toma de decisiones,
pero…pero…
...Pero, también
hay que decir que esas tres instituciones “permanentes” de Chile, sapean a los
chilenos hasta el hartazgo, lo hacen sin tasa ni medida. Basta recordar el
affaire conocido como “Radio-Cassette Kioto” que involucró a los mega
millonarios Ricardo Claro y Sebastián Piñera; a Evelyn Mattei y al Comando de
Telecomunicaciones del Ejército de Chile. (4)
El último asesinato
político de la época del Espanto (el de Jecar Neghme el 4 de septiembre de
1989) lo planeó y ejecutó la Dirección Nacional del Ejército de Chile (DINE),
cuyos partícipes fueron condenados sin que fueren a la cárcel. (5)
En otras palabras,
descontadas sus actividades de inteligencia obvias, el ejército, la marina y la
FACH, siguen sapeando a los chilenos, como si nada. Por ello es que cuando se
escucha decir al exjefe de la ANI que los peligros de la democracia chilena son
los mapuches, los anarquistas y el terrorismo islámico, no puede uno concluir
sino que nos está embolinando la perdiz.
A eso se dedicó
durante 4 años? Entonces sirvió a
intereses que no eran (ni son) los del conjunto del país. Así de simple.
También Carabineros
y la PDI están legalmente autorizados a realizar actividades de inteligencia.
Ambas policías, ni juntas ni separadas, han podido, hasta hoy, demostrar que
hacen “esa pega”. Cada vez que explosiona una bomba, asaltan un banco o a un
vehículo que trasporta de dinero, muere gente en ajustes de cuentas o un par de
rateros logran desguañangar un cajero automático, el país se pregunta dónde
está el trabajo de inteligencia de las policías.
Por ahora tienen
fama de ineptos. (Una sospechosa torpeza e incapacidad). Demasiados medios,
demasiado tiempo sin frutos.
Cada uno de estos organismos
de inteligencia tiene una tarea definida. Aunque de todas formas se sobrepasan
y excedan “cada vez que es necesario”.
Volviendo a la
pregunta inicial: ¿Cuál es la misión de la Agencia Nacional de Inteligencia
(ANI)?
Más crudamente: a
quién debe (si puede) sapear la ANI.
A quién debe
vigilar, qué información recoger y,
luego de analizarla, entregarla a S.E. el (la) Presidente(a) de la República de Chile.
Las dos grandes tareas
de la ANI, si de la salud del Estado democrático de derecho se trata, siguen siendo:
1.- Vigilar
estrechamente a los militares que, hasta hoy, son una amenaza evidente para
nuestro (precario) Estado de derecho y,
2.- Vigilar
cualquier asomo de Crimen Organizado con capacidad de perforar nuestras (precarias)
instituciones democráticas y/o militares.
Si no son esas y
sus empeños están en husmear mapuches, anarquistas y terroristas de religión
islámica, me temo que ese organismo está
desviado completamente del propósito de producir inteligencia para la seguridad
del Estado democrático de derecho.
En estos tiempos
todos quieren “producir inteligencia” para su propio beneficio, no importa cuán
desviados estén de sus obligaciones legales.
Hasta el Ministerio
Público sucumbió a la tentación y se “comprpo” un aparato capaz de interceptar
conversaciones telefónicas. No lo han ocultado. Por el contrario, llegaron a la
impudicia de mostrarlo en pantalla en noticiario de horario prime.
En público se “justificó”
la ilegalidad diciendo que “era para que los fiscales pudieran cumplir” con sus obligaciones con más eficacia.
En privado (así corrió por los pasillos de los tribunales) fue en razón de su
desconfianza de la PDI.
Así, las cosas, amén
de vigilarse mutuamente, los chilenos somos sapeados por los organismos de
inteligencia que deben dedicarse a producirla en el marco estricto de sus misiones
y obligaciones.
Vigilar mapuches, anarquistas y "terroristas" de confesión islámica, agrava aún más la precariedad de nuestro Estado democrático de derecho.
Por ahora, no queda
otra que armarse de paciencia y exclamar como lo hacían mis abuelos:
[¡ HAY SEÑOR, DAME
TU FORTALEZA !]
(1)
Como se sabe la “Oficina” se creó a raíz del asesinato de Jaime Guzmán.
(2)
También la DISPI desarrolló actividades de inteligencia respecto de la insurgencia (FPMR(A) y el MJ Lautaro) ambos en fase terminal orgánica y política en aquel
tiempo.
(3)
Revista "Qué pasa". Número 2255, de 27 de junio de 2014,
páginas 40-43.
(5)
Brigadier Enrique Leddy Araneda: 5 años LIBERTAD VIGILADA; Coronel Pedro
Javier Guzmán Olivares: 3 años, PENA REMITIDA; Capitán Luis Arturo Sanhueza
Ross: 3 años, PENA REMITIDA; Coronel Jaime Eduardo Norambuena Aguilar: 2 años,
PENA REMITIDA; Mayor Manuel Allende Tello: 541 días, PENA REMITIDA; Capitán
Silvio Corsini Escárate: 2 años, PENA REMITIDA.
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