martes, 5 de agosto de 2014

GAZA,
 la  banalidad  del  mal
  (para proteger la humanidad)


Guillermo Arenas Escudero



«Pasaremos a la historia como los más grandes estadistas
de todos los tiempos, o como los mayores criminales».
 (Goebbels 1943) (*)




Hannah Arendt (Linden-Limmer, Hannover 1906--Nueva York 1975), una judía brillante, como tantos y tantas de su pueblo, como se sabe, fue una teórica política alemana, que en su obra: "Eichmann en Jerusalén", acuñó el concepto (sino la categoría): 'la banalidad del mal'.

Los oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), su Comandante en Jefe y todos los que participan en los ataques en la Franja de Gaza, no son unos monstruos, ni el pozo donde anida la maldad. Sus actos crueles, conscientes y brutales no tienen atenuantes, ni excusas, ni son inocentes, pero en caso alguno se ejecutan porque ellos tengan una infinita capacidad para la crueldad. Sólo, como dijera la Arendt en relación a los actos de Eichmann, los ejecutan porque son unos burócratas de una máquina de guerra y exterminio al servicio de un objetivo superior, supremo. 

Lenta, imperceptible, pero inequívocamente el Estado de Israel y las FDI han establecido una política de exterminio en contra de todo aquello que se oponga a la 'seguridad nacional israelí'.

La máquina de muerte y destrucción en la Franja de Gaza, constituye el fracaso de Occidente y su cacareado "Humanismo" que vocean con altanero desdén y al que rinden hipócrita culto desde hace ya unos tres milenos.

Finalmente, hoy por hoy, el 'humanismo' es una palabra vacía cuando no está al servicio del poder.

Me refiero a los todos aquellos 'humanismos' euro-occidentales, como el alegre,  optimista y pretencioso de la Ilustración, el del Cristianismo triunfante, o aquéllos  que inspiraran, a su turno, la revolución francesa y la rusa y a toda proeza emancipadora, de esas que se ponen en la Historia como grandes gestas e hitos civilizatorios.

La gran epistemóloga argentina Esther Díaz, (Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires 1936) en el "Ñ" del 12 de julio, en su texto “La trampa humanista”, con brillo hace referencia precisamente al término "humanista" y lo descuera.

Nos advierte que 'humanismo' es sólo un término, uno de esos universales, que opera como tecnología de dominación que "...a fuerza de insistencia y buena prensa, ha terminado  por ser aceptado por revolucionarios y reaccionarios, por anarquistas y fundamentalistas, por progresistas y fascistas.".

Para atacar la Franja de Gaza, el Estado de Israel apela a la necesidad de la protección de sus gentes, puestos en peligro por los terroristas de Hamas y demás palestinos.  Se trata a todas luces de una invocación de la supremacía de lo humano, de la preservación de la integridad y la vida de un pueblo y su fe, de la protección y cuidado de lo judío. 

Allí está, entre la bruma del discurso y el negro humo de la guerra: El humanismo, el viejo y solapado humanismo, como justificación de cada disparo, como necesario ante cada muerte.

La Díaz, hace lo de Jantipa con el 'humanismo' pues arroja un balde con orines sobre su sacralidad. "¿Qué supone el humanismo?" (se interroga) que le permite a la "supremacía de lo humano" asolar toda otra existencia: personas con otra piel, otra fe, otras costumbres, mujeres y "hasta niños cuyos derechos son muy recientes"?

En su reflexión continúa y sin tregua: "Georg Lukács en un extremo y Adolf Hitler en el otro. Con las exorbitantes y obvias diferencias, ambos son humanistas. El segundo apostaba a destruir 'seres inferiores' para purificar la humanidad, el primero a que se realizara la revolución en beneficio de la humanidad.". Y remata: "Suele decirse que los torturadores son 'inhumanos', ¿de dónde salió eso? Únicamente el humano tortura o traiciona..."

En nombre de la humanidad (del pedazo de humanidad que tiene poder para ello) es que se hizo y se hace la guerra en países con petróleo o marfil o diamantes. En su nombre se encomendaron los indios para su cristianización, y a los negros se les hizo esclavos y a los pobres, siervos de la tierra.

En nombre de la preservación de la vida de los israelíes atacan la Franja de Gaza.

Los ataques son ejecutados por gente normal, por personas ordinarias, por soldados que solamente obedecen órdenes dadas en una máquina de exterminio: Túneles con armamento, mezquitas, casas de dirigentes de todos los signos, hospitales, escuelas, refugios ONU. <Deben abandonar este lugar> rezan los impresos lazados desde aire. Pero dónde huir?

La muerte y desolación que todo ello acarrea, expresan una maldad extrema. Tan extrema que sólo puede ser ejecutada por gente común y corriente, por un buen padre de familia o una buena ama de casa. Por magníficos sacrificables en las aras de su propia patria. (Vano sacrificio si se cree que en una guerra no hay victoriosos, sino y solamente: víctimas; cualquiera sea el lado en que te encuentres).

Maldad tan extrema, en este y en muchos otros casos, se funda en la prosecución de un gran destino común: nacional, étnico, divino.

El joven oficial de la FDI que teledirige un DRONE y lo deja caer con su carga mortal sobre…bueno sobre cualquiera que sea el objetivo…o que nos envía por la televisión su imagen sobre un tanque haciendo el signo de la victoria, ese joven oficial, en su cotidiano, es un buen hombre, además que sabe hacer con eficiencia y eficacia su trabajo en el campo de batalla. Se le esperará en casa cuando las acciones terminen, le recibirán como un ejemplo del deber cumplido, un salvador de la humanidad israelí que supo cumplir con sus obligaciones.

Ese es el sentido de la banalidad del mal. El que se dejara caer con particular saña sobre judíos, como también de gitanos, masones, comunistas y socialdemócratas en Alemania y fuere ejecutado por alemanes normales, dedicados con fruición a la tarea encomendada.

Hoy cae sobre los palestinos de Gaza, que son muertos, o, con suerte, desplazados, todo por gente común y corriente, por israelíes normales, que de tanto matar y destruir en nombre de sus necesidades, hacen del mal un acto banal.


Esta masacre ya es un asunto que nos atañe a todos. En ese sentido, lo peor para todos está por venir: por un lado, el Estado de Israel luchará fieramente para que los ejecutores de esta masacre queden impunes y por el otro, muchos, (especialmente muchos judíos que en estos días han alzado valerosamente su voz) tratarán que los ejecutores de las masacres asuman la responsabilidad de sus crímenes.

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(*) La frase de Goebbels la cita Hannah Arendt en "Eichmann en Jerusalén"

miércoles, 9 de julio de 2014


EL "PATRÓN EUROPEO" 
DE LAS IZQUIERDAS CHILENAS



Guillermo Arenas Escudero



La izquierda chilena durante el último cuarto del S.XX se hizo, rehizo, reformó, renovó, recompuso, rearticuló, se restableció, repuso, reconstruyó, se restauró, reparó, reedificó, se reanimó, recuperó, recobró, (o como quiera usted llamarlo) a imagen y semejanza de la izquierda europea.

Este dato suele pasar casual o interesadamente desapercibido. Por estos tiempos, cobra mayor importancia atendida la crisis por la que atraviesa la izquierda europea, en particular la de los países peninsulares del sur de ella.

Lo cierto es que la dirigencia (nuestra dirigencia o, al menos, la que importaba) de la izquierda chilena luego del golpe se fue a Europa. Allá fue acogida, regaloneada, también sufrió, qué duda cabe, en lo humano, la añoranza por el terruño lejano. Fueron arribando a un lado y otro del muro que separaba Europa en aquel tiempo.

Dejando de lado a los comunistas que tienen su propia historia europea, el grueso del resto adscribió con rapidez y entusiasmo a las huestes de la socialdemocracia. “Quema lo que has adorado y adora lo que has quemado”, fue la consigna de los constructores del socialismo chileno. Como Clodoveo y los valerosos sicambros que inclinaron la cerviz ante el obispo de Reims, en esta ocasión, los recién llegados del sur de América, lo hicieron ante los líderes de la Internacional Socialistas,  a los que habían vilipendiado por “reformistas” y “pro-yanquis”, hasta poco antes de tomar (obligadamente muchos) el avión que los condujera a Europa. 

[No saben cómo me cuesta decir lo siguiente]: Los radicales, desde mucho antes del golpe, desde los tiempos de Willy Brand, Harold Wilson y Golda Meir, eran miembros plenos de la Internacional Socialista. Alguno de sus dirigentes, inclusive eran vicepresidentes del buró (máximo órgano permanente de la IS). Llegados a Europa, los radicales, fueron desplazados sin mucha elegancia por socialistas, mapus y demases y a duras penas lograban conseguir asiento en las reuniones entre tanto nuevo socialdemócrata converso a la sociedad de  mercado, todo, en menos de la exhalación de un suspiro.

En suma, la izquierda chilena llegó cuando había muro y la Unión Europea era nonata, al menos como se conoce desde 1993 en adelante.

Llegó cuando la socialdemocracia europea, incapaz de levantar una alternativa se sumó con mayor o menor extensión y/o entusiasmo al proyecto neoconservador del liberalismo con mercado dominado sin contrapesos por las empresas. Neoliberalismo se le llamaría. La Thatcher declaraba muerta a la sociedad, o mejor dicho, la declaraba inexistente y la izquierda no tenía fuelle ni ideas para enfrentarla. Peor aún, en lo medular no la contradijo y en la práctica adhirió a los principios esenciales del capitalismo en su versión más salvaje. Contribuyó también  la debacle soviética y de su bloque. A fines de 1989, con la caída física del propio muro, la legitimidad de la izquierda menguó en todos los rincones de Europa, inclusive en los países socialdemócratas escandinavos.

Hoy, la Unión Europea es devastada por la gran recesión que asola a los capitalismos reales desde 2008. No repetiré aquí los guarismos de las tasas de desempleo, la jibarización de los servicios sociales, etc.. 

Sorprendentemente la crisis es manejada precisamente por quienes la provocaron: la derecha de la Merkel, Rajoy y Cameron. En tanto las izquierdas europea pagan tributo a su pasado reciente y las gentes no les perdonan su anquilosamiento y ausencia de una diferenciación sustantiva con las derechas, es decir con las causas de la crisis: la estabilidad macroeconómicas de los países: a cualquier precio: es decir, al precio de la precariedad generalizada del trabajo y la sociedad.

Las últimas elecciones para el Parlamento Europeo han mostrado a la ultraderecha xenófoba y euroescéptica (o, lo que es lo mismo, ultranacionalista) avanzando (especialmente el Frente Nacional en Francia) no obstante que el Partido Popular Europeo haya conseguido una pequeña ventaja.

Las izquierdas tradicionales, en los principales países del centro y sur de Europa han sufrido derrotas importantes, más que en manos de las derechas “populares”, asestadass, propinada  por fuerzas políticas de izquierda emergentes desde los movimientos sociales, en particular en España y Grecia y con más data en Italia.

Volviendo al inicio de este artículo, la pregunta del millón es si las izquierdas chilenas (tanto las que están en el gobierno, como las que se encuentran fuera del gobierno) abandonarán el “patrón europeo socialdemócrata” de los tiempos en que los chilenos vivieron el exilio en el Viejo Mundo, y se anquilosarán y seguirán esforzándose en mantener los equilibrios macroeconómicos que requiere la economía de mercado con hegemonía de las empresas y de una plutocracia que crecientemente se hace cargo de la escena.

Por la otra parte, lo cierto es que, desde los movimientos sociales chilenos aun no se han parido fuerzas políticas capaces de precipitar una realidad nueva, un nuevo espectro o nueva gama de opciones en las izquierdas. Sin embargo de ello, todo indica que las cosas pueden empezar a caminar en esa dirección, que nuevas fuerzas políticas se urdan y fragüen en los movimientos sociales que sacuden al país desde hace ya varios años, con mucha más fuerza y nitidez, si es que no está ocurriendo ya.

Los dirigentes de "patrón europeo", al menos, deberían poner atención a la disputa en el PSOE por la Secretaría General, que se da en medio de consignas que llaman a "terminar con la desigualdad". 
Como se ve, en todas partes se cuecen habas.

miércoles, 11 de junio de 2014


(En Chile)

Nos piden el reloj

y nos bajamos los pantalones(1)



Guillermo Arenas Escudero




La americana General Electric quiere comprar la muy francesa empresa Alstom (Alsthom) que conocemos sobradamente pues es una de las proveedoras de trenes del Metro de nuestro Santiago de la Nueva Extremadura.

Pero los franceses ponen todo tipo de trabas para que la compra se consume. Los galos son así. Suelen abrazarse a la bandera patria y su actual discurso sobre el laissez-faire, en el caso de ciertos símbolos, queda solamente en eso: en un discurso.

(Apostaría doble contra sencillo que si esta disyuntiva se diere en Chile, nuestro fríos mercaderes y los últimos 7 Gobiernos (cualquiera de ellos) habrían entregado Alsthom, de primera, al precio que se ofreciere y de seguro algo habría quedado "en la pasada" para alguno de nuestros patrióticos bancos).

Pero, no se crea que aquel problema le pertenece en exclusividad a los muy nacionalistas entonadores de La Marseillaise.

David Cameron, el británico Primer Ministro conservador amante del neoliberalismo hasta la oblación, ha recibido graves críticas en la Cámara de los Comunes. Se le ha gritado pro-yanqui, en una flemática acepción: “porrista” de los americanos.

El caso es que, a la importante farmacéutica Astra Zeneca, que tiene su sede central en Londres, con una plantilla de 62.000 empleados y utilidades por 11.500 millones de dólares al año, la quiere comprar la estadounidense Pfizer.

Pfizer, con una de esas sonrisas filosas, tan del carácter anglosajón, ha garantizado que las fábricas existentes en suelo inglés seguirán funcionando e, inclusive, que el centro de investigación que Astra Zeneca construye actualmente en la Universidad de Cambridge, será terminado sin contratiempos. Entre anglos de ambos lados del Atlántico no se sacan la suerte y el parche que llevan en uno de sus ojos, en ambos casos, son inocultables. Ninguno le cree al otro. Menos cuando muchos recuerdan una promesa idéntica, que hiciera la empresa gringa-americana Kraft Foods, la que al comprar la fábrica de chocolates Cadbury se comprometió a no cerrar ni una de sus factorías ni talleres. Al poco tiempo, los gringos-americanos, los cerraron todos y los gringos- británicos tuvieron que tragarse la humillación.

(En Chile la palabra de un corsario, de un pirata, o de un angloparlante cualquiera, pesa una tonelada. Hasta ante un castellano ríspido nos inclinamos dóciles. Confiamos en ellos hasta la saciedad. Al punto que, hasta hoy, uno de sus descendientes guía a las gentes de Chile, ética, política y socialmente desde el diario más antiguo de habla hispana.)

(Un detalle: es un secreto a voces que la Pfizer solamente pretende, con la compra de Astra Zeneca, evadir, eludir, escaquear impuestos. "Elusión" voceamos en voz baja y sin decoro en nuestra larga y angosta tierra, no sea que se ofenda o espante un inversionista).

Como si todo aquello fuese poco, en Estados Unidos, encabezados por los Departamentos del Tesoro y Defensa, más de diez agencias federales, participan en una “Comisión de Inversiones Extranjeras” (Committee on Foreign Investment in the United States. CFIUS) las que juzgan si se otorga una autorización para que capitales extranjeros ingresen a EE.UU..

Las razones más comunes que se dan para impedir el ingreso de capitales foráneos al territorio gringo son “seguridad nacional” y “sectores cruciales y/o fundamentales para el país”.

Más aún. No sólo la CFIU impide el ingreso de capitales extranjeros a EE.UU. también las protestas del Congreso y la “prensa libre” del país. No hace mucho (2006) el gobierno de Dubai por intermedio de una empresa estatal, quiso comprar 6 terminales portuarios de Nueva York. Fue tal la “presión patriótica” norteamericana, que como podemos imaginar: Dubai desistió de la compra.

Ronald Reagan y Margaret Thatcher deben estar revolcándose en sus tumbas y la indignación debe alcanzar al mismísimo Milton Friedman por estos devaneos liberticidas en EE.UU., Inglaterra y Francia.

Por nuestro lado, así sea modesto, convengamos que Augusto Pinochet, en su malévolo carácter ladino, debe regocijarse y sacar pecho, por cuanto, en su país (el nuestro) a nadie que venga a “invertir” y “comprar” se le pone obstáculo, cualquiera sea el lugar del planeta de donde provenga y cualquiera sea “la cosa” que le apetezca, pues, como se dice y repite, ello traerá empleo y bienestar.

No faltaba más.

(Dile al tonto que tiene fuerza).


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Fuente: Excelsior 17/05/2014
(1) paráfrasis de una expresión de Roberto Bolaño

viernes, 16 de mayo de 2014

Primera  Noche

(en la cárcel)




Guillermo Arenas Escudero





Mi primera noche en la cárcel no pudo esquivar la noche que se vino al final de la jornada del once. Del once de septiembre en la ladera sur poniente del cerro Los Placeres. En Valparaíso. Esa noche pude, la primera, entre sueños y extravíos, (o solamente en el miedo) esconderme hasta el amanecer.  Sólo esa noche pude, jamás podría otra vez. A cada mes, a cada año, menos son los que te escuchan, más los que te juzgan por lo que hiciste y por lo que hicieron los muertos, también (y especialmente) por aquello que nadie hizo. El lugar olía a heno, paja húmeda, a orín de yegua sudada. A ratos, la oscuridad era rota por el luminoso silencio de todos los cerros. No faltó ninguno a esa, la primera, queda. “Se ven estrellas ocultas tras las nubes”, deliré. Deliberadamente ocultas. Sembradas allí, para que no las vieran. Ni nadie. Un grueso poncho cobijó mis huesos, como las mantas de reglamento de Gendarmería lo hacían esta vez. Ponchos y mantas vencidas por el formidable espanto que se venía encima. Débil, iracundo, temeroso. Si te duermes mueres. Una nueva bestia estaba allí, omnipresente, ni siquiera oculta, sin dejarse ver.  Por mucho tiempo, no sé cuánto, profeticé blasfemias, en mis sueños el sol dejaría de salir para todos por igual. Deseaba que en la próxima mañana, saliera para nosotros, para nadie más que para nosotros. Sólo el miedo, y a escondidas el odio, me salvaban de la locura o la cordura, nunca lo sabría, ni siquiera cuando pasara todo, cuando el duro golpe y el gran desfile, transitara de pequeña victoria a la tradición oropel, amarillo áureo, auténticamente falso. Disparos en la lejanía, sus esquirlas rozaban mis sienes. La noche regaló un par de tiros secos, sin ecos, tres centímetros más acá o más allá de la línea de fuego.  El dolor no se amilanó con los estampidos. Un nuevo escopetazo y otro más y otro. Cazando conejos, escupió un oficial, entreteniendo la noche, espetó un sargento. Un mate, un mate canero, ese que iguala, cualquiera que sea del lado que estés, el mate limpia la reja, borra el barrote pero no mata el insomnio si se toma amargo, como debe ser. Será duro, pero pasará, me dijeron, me dije, como todo, pasará, nadie puede impedirlo, amanecerá, no tiene remedio, saldrá el sol, sólo que para pocos esta vez (está dicho) pero saldrá. Aférrate a ello. Los días se rendirán de uno en uno, en un  conteo interminable. Con el tiempo se podrá dormir, hasta soñar se podrá. Soñar  con viejas herejías, esperar la vuelta, esa vuelta elusiva que nunca pareciere que fuere a llegar y que muchas veces, al final no llega. Cómo saberlo. <Camina> <Sólo hacia adelante camina> en noche de cerrazón, negra-negra: camina. Una negra noche, eso es y sólo eso, negra. No hay capitán ni timón, ni carta, ni luces en el cielo donde buscar el rumbo, ni en la tierra una señal. Adelante, sólo adelante, hasta caer, hasta morir o vivir. Adelante, nada más que adelante, sin esquivar al miedo, ni engañar al odio, para seguir siendo, a cualquier costo, seguir siendo, a cualquier precio, adelante, sin más. Alcé la vista hacia cualquier lugar. Busqué el horizonte. No lo vi, no vi nada. Inventé una orilla. Imaginé la del otro lado. Antes que alcanzara a murmurar una oración, escuché el ruido de mis remos y mi espíritu que se hacían a la mar. A lo que fuere.




[Punta de Tralca
enero 2011]

martes, 6 de mayo de 2014



"...la fragilidad de la pobreza…"




Guillermo Arenas Escudero


Abril.

Qué mes, este abril que se fue.

Aún no dejaba de temblar en el Norte Grande, poco antes del gran incendio de Valparaíso, cuando el joven abogado Gonzalo Bulnes, con voz calma dictó una severa sentencia que ha dejado, sin más, al descubierto, la peor de nuestras patrias miserias:

"...la fragilidad de la pobreza…”

Como sabemos, en las cercanías de Curanipe, Martín, hijo de Carlos, un adinerado estanciero de la Patagonia y dirigente político de fuste, ingresado al Senado de la República por una de sus puertas laterales, arrolló con su vehículo a Hernán Canales un lugareño del sector, causándole la muerte. Es decir, lo mató.

También sabemos que los hechos ocurrieron en medio de las fiestas del 18 de septiembre pasado, días en los cuales, asegura Martín, no había bebido y, en consecuencia, no estaba bajo la influencia del alcohol en aquellas celebraciones de la independencia nacional. Hay que hacer un esfuerzo considerable si se le quiere creer, no? 

Luego las cosas transcurrieron con la normalidad que transcurren las cosas en Chile, cuando el hijo de un hacendado abandona moribundo en el camino a un peón, o mediero o a un roto cualquiera: -) la autopsia fue falsificada; -) Los testigos-amigos del hijo del estanciero mintieron con singular torpeza y descaro; -) el Ministerio Público formalizó por el delito de penas más benignas, respecto de otro con sanciones más severas; -) Una nube de periodistas y abogados rodeó el caso hasta que se hizo ininteligible, brumoso y dudosas las responsabilidades; -) los Jueces, como en todos los casos, yermos de atribuciones, en sus tristes papeles tenísticos de jueces de silla en que los pusiere la reforma procesal penal, se miraron sin poder hacer mucho.

Con todo, el juicio se venía incierto, el abogado de la familia de la víctima, Gonzalo Bulnes, pedía 7 años de prisión, lo que implicaba que Martín, de ser condenado, tendría que cumplirlos efectivamente, es decir, en una penitenciaría. El fiscal, en representación de la sociedad chilena, ya se dijo, pedía una pena menor, (4 años) que dejaría (dejará) a Martín en un régimen de libertad vigilada o remitida a una firma mensual por cierto tiempo.

Así estaba el asunto cuando la viuda del occiso, acuciada por parientes e interpósitas personas, recibió la oferta de $10.000.000 para que retirare la querella. Como suele ocurrir en este tipo de tratos, turbios y calígines, no se sabe, si fue la viuda la que directamente acordó la cifra o algún agente oficioso. Lo cierto es que la viuda se desistió de la querella. También que el acuerdo quedó estampado en un documento, cuyo contenido la viuda difícilmente conoce exactamente, a menos que alguien se lo lea. Así se consumó la estrategia judicial de la defensa, llamémosla…”exitosa”.

La libertad de Martín ya está fuera de peligro, el pleito puede comenzar, el muerto yace unos cuantos palmos bajo tierra, la madre y hermanos compelidos a mirar el juicio por la ventana del tribunal y los $10.000.000 farreándose con cierta discreción.

El joven abogado Gonzalo Bulnes, ante el abandono de la viuda, hizo un esfuerzo postrero por reincorporar a la familia del occiso (madre y/o hermanos) como parte e intervinientes en el juicio, en la calidad de parientes de la víctima. Pero los jueces, estériles, impedidos de hacer Justicia, pues su papel y función jurisdiccional les pone en la necesidad de aplicar implacablemente la Ley, rechazaron la petición y sólo pudieron ofrecerles un lugar en la primera fila de la sala de audiencias del Tribunal, con derecho a mirar, pero no a impetrar, o pedir, o intervenir en el pleito. Para ser justos, no sólo a mirar, también a escuchar.

Todo esto es posible, como dijera el joven y valiente abogado Gonzalo Bulnes, en razón de la "...la fragilidad de la pobreza…” aprovechada en una “hábil maniobra” de la defensa, inescrupulosa, pero ajustada con deontológico rigor, a las reglas de los combates de Artes Marciales Mixtas, (MMA) que combinan el box, la lucha y el sipalki, o, peor (o mejor) aún, a las reglas del “vale tudo” de Brasil, o ajustadas derechamente y sin asco (para asegurar la victoria judicial) a las del full contact y el kickboxing que, en nuestros Tribunales, ya no desentonan.

sábado, 1 de marzo de 2014

“DETENCIÓN ACCIDENTAL”

(De una Pareja de Anarquistas)



Guillermo Alejandro Arenas Escudero



El Ministro del Interior, don Andrés Chadwick, con su voz de incipiente (o tardío) caprino, anunció al país hace un par de meses, que la policía española había detenido a una pareja de anarquistas chilenos, acusados de explosionar una bomba en la nave mayor de la barroca basílica-catedral del Pilar de Zaragoza (también de les acusa por unas activadas en el famoso monasterio benedictino de Santa María de Montserrat, en Cataluña).

La verdad es que no quedó claro si fue una o varias las bombas; su brío era tan incontrolable como el gorjeo de un recién nacido al que le sacan sus eructos luego de una mamada suculenta. Estaba exultante: <<Son dos de los anarquistas dejados en libertad y absueltos por los jueces chilenos en el Caso Bombas>> insistía una y otra vez, con la misma e insuperable energía que empleara en el Cerro Chacarillas la parda noche de las 77 antorchas y juramentos de fidelidad al sátrapa de nuestra época de espantos. Se corre que (en ambas ocasiones) sus ojos se humectaron de emoción sincera, pero como no se logró distinguir en la tele, ya no se sabrá si aquello fue cierto.

Con todo, lo que más atolondraba al Señor Ministro, era su esfuerzo por convencer al país sobre cuánta razón tuvo en la persecución de los anarquistas acusados en el singular "Caso Bombas". Que la detención de la pareja en Zaragoza venía a corroborar que el impecable, esforzado, persistente y profesional trabajo desplegado por el Ministerio del Interior, la PDI y Carabineros y el propio Ministerio Público, solamente se había frustrado por la irresponsabilidad de tres jueces chilenos prevaricadores, o cretinos, o irresponsables, o cómplices activos, o pasivos, o (porqué no) rezagos del comunismo post caída del muro berlinés, quienes habían dejado en libertad a toda la anarco-banda, entre los que se contaban la pareja detenida en España.

Todo estaba a pedir de boca, hasta que un periodista (metódico, acucioso y brillante, que aprendió a distinguir una noticia de una operación encubierta, o solapada, en los años más oscuros de nuestros criollos tribunales de justicia) desde Zaragoza [1] nos ha contado que no hay pruebas que sindiquen a la mentada pareja de anarquistas como los autores del atentado a la basílica-catedral del Pilar. Todo indica (¡nuevamente!) que se trata solamente de un montaje, sólo que esta vez, los actores principales y de reparto, hacen su debut en ligas europeas.

El juez español, inquieto ante las evidencias, prestamente ordenó diligencias para esclarecer los hechos y la participación precisa de nuestros compatriotas anarquistas. Lo cierto es que la “investigación” pasó a segundo plano, se trata ahora de que la propia administración de justicia española no se vea involucrada en un chasco grotesco que termine con la carrera del propio juez. (Concedamos que, si bien no siempre, en ocasiones las cosas por allá, no son como acá, en que los montajes son premiados con ascensos, o con el fiscal encargado de las pesquisas fichado a honorarios por el Ministerio del Interior)

Lo que llamó la atención del juez, nos relata nuestro periodista, no sin un dejo de sarcasmo, fue que en las grabaciones agregadas a la investigación aparecen junto a la pareja de anarquistas, al momento de su detención, tres individuos que les acompañaban sin perderles pisada. Más aún, que les siguieron en Madrid, Zaragoza y Barcelona. El juez español al preguntar quiénes eran esos “chavales”, se enteró que todos ellos, eran agentes de  inteligencia del Estado de la República de Chile, los que con infracción de sus leyes nativas y las españolas: espiaban, sapeaban, vigilaban, husmeaban (todo con cargo al arario fiscal) a la pareja de anarquistas.

Sin poder impedir cierta sorna, el periodista remata la nota recordando que el mismísimo Director de la ANI, habría participado en la operación, lo que fue rápidamente negado por La Moneda. Lo cierto es que el Jefe de la ANI estaba en esos días en España.

Me imagino a los cuatro agentes chilenos, es decir, a los tres 007 y a su jefe, caminar sigilosos tras los anarquistas por las calles de Barcelona, Madrid y Zaragoza  insuflados sus corazones del patriotismo más puro y sincero, animados por el recuerdo de las blancas cumbres de nuestra  cordillera de Los Andes, girones de nuestro cielo azulado y por el rojo cadmio de nuestra bandera. Levitaban. Ni siquiera hubo tiempo para el Camp Nou y un vistazo, más no fuera, a Alexis Sánchez y los culés o, ya que estaban en Zaragoza (peor es mascar lauchas) disfrutar de una tarde de fútbol en La Romareda. Pero, en fin, la patria está primero.

Todo este rocambolesco entramado, inevitablemente trae a la memoria aquélla gran tragicomedia del Nobel de Literatura 1997, el italianísimo Darío Fo: “Muerte Accidental de Anarquista” .

La obra de Darío Fo se apoya en un hecho real:
---El 12 de diciembre de 1969, hubo un atentado en la Piazza Fontana de Milán del que resultaron 16 muertos y 88 lesionados; ---El atentado fue perpetrado por fascistas italianos (Tramas Negras); ---La policía italiana al mando del Comisario Luigi Calabresi  intenta culpar a anarquistas y detiene a Giuseppe Pinelli, ferroviario ácrata contrario a actos de violencia ---Tres días después, el 15 de diciembre, Pinelli muere en “medio del interrogatorio” a manos de la policía; ---Una indignada opinión pública exige una investigación, pero el fiscal y el juez concluyen que Giuseppe Pinelli cayó desde el cuarto piso del cuartel policial, en razón de un desmayo que sufriera en el curso del interrogatorio. [2]

A partir de tan trágico acontecimiento Darío Fo escribe su mejor obra de teatro: "Muerte Accidental de un Anarquista" (1970) en la que teje y reteje la trama de una comedia hilarante, de abierta denuncia a los métodos que usualmente se usan por las policías políticas, servicios de inteligencia y fiscales contra los "enemigos del Estado": la tortura.

Groso modo, Darío Fo arma el intríngulis de su tragicomedia, haciéndola girar en torno al personaje principal: un loco que sufre de histriomanía, que estaba siendo interrogado en el cuartel de la policía en momentos que era esperado el juez que investigaría "la muerte” de un anarquista que la policía alegaba: “fue casual”. Los policías creen que el loco es el juez al que estaban esperando y comienzan a explicarle razonadamente “la accidental muerte del anarquista” en tanto que el loco-juez con sus preguntas e interrogaciones, pone sus versiones en completo ridículo. [3]


Pronto, pasadas las vacaciones, los últimos días del gobierno que se va, transferido el mando supremo de la Nación, transitada ELLA de Candidata a Presidenta y Él, de Presidente a Candidato, el nuevo Ministro del Interior debería (creo yo que debería) llamar a su subalterno: el Jefe de la Agencia Nacional de Inteligencia de la República de Chile (ANI) para que le explique este enojoso asunto. Si es que no lo ha hecho, sugiero que alguno de sus cercanos le recomiende leer previamente a Darío Fo, sólo para que no le vayan a contar cuentos, no sea cosa que termine (así sea por exhorto) interrogado por algún juez que se vuelva loco, en tierras donde hay más de un juez Garzón.

Si en las semanas siguientes, nuestros dos compatriotas detenidos en España, no reciben la asistencia del Estado de Chile, habrá quedado claro, con cuál de las versiones se ha quedado en el nuevo Gobierno de Chile.

Entre tanto, los dos chilenos que fueron “detenidos accidentalmente” siguen presos en España en una cárcel de alta seguridad.

¡De locos!
   
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[1]     La nota está disponible en la web. El periodista es Erick López, cuya independencia le ha significado entreveros inclusive con sus propios colegas como fue el caso de su confrontación “al aire” con Margarita Hantke.

[2]     En una edición de la obra se sostiene, por el propio Fo, que también se basa en un hecho acaecido en Nueva York en 1921, cuando se “lanzara" desde el décimo cuarto piso de los cuarteles de la policía un anarquista al que se le "interrogaba". 

[3]     La obra fue representada en Chile en los últimos años de la dictadura producida por "Parra's Producciones" (César Parra Vásquez y Guillermo Arenas Escudero) dirigida por Gustavo Meza, en la que actuaron Pato Torres como el histromaníaco Loco-Juez , Max Corvalán, Oscar Olavarria, Edgardo Bruna y Hugo Medina en los roles de policías y Verónica Frunz en el de la periodista que reportea los hechos y termina coludida con la policía. Se presentó en el desaparecido Teatro Moneda y en el recién inaugurado teatro al aire libre “Parque Bustamante”.