viernes, 16 de mayo de 2014

Primera  Noche

(en la cárcel)




Guillermo Arenas Escudero





Mi primera noche en la cárcel no pudo esquivar la noche que se vino al final de la jornada del once. Del once de septiembre en la ladera sur poniente del cerro Los Placeres. En Valparaíso. Esa noche pude, la primera, entre sueños y extravíos, (o solamente en el miedo) esconderme hasta el amanecer.  Sólo esa noche pude, jamás podría otra vez. A cada mes, a cada año, menos son los que te escuchan, más los que te juzgan por lo que hiciste y por lo que hicieron los muertos, también (y especialmente) por aquello que nadie hizo. El lugar olía a heno, paja húmeda, a orín de yegua sudada. A ratos, la oscuridad era rota por el luminoso silencio de todos los cerros. No faltó ninguno a esa, la primera, queda. “Se ven estrellas ocultas tras las nubes”, deliré. Deliberadamente ocultas. Sembradas allí, para que no las vieran. Ni nadie. Un grueso poncho cobijó mis huesos, como las mantas de reglamento de Gendarmería lo hacían esta vez. Ponchos y mantas vencidas por el formidable espanto que se venía encima. Débil, iracundo, temeroso. Si te duermes mueres. Una nueva bestia estaba allí, omnipresente, ni siquiera oculta, sin dejarse ver.  Por mucho tiempo, no sé cuánto, profeticé blasfemias, en mis sueños el sol dejaría de salir para todos por igual. Deseaba que en la próxima mañana, saliera para nosotros, para nadie más que para nosotros. Sólo el miedo, y a escondidas el odio, me salvaban de la locura o la cordura, nunca lo sabría, ni siquiera cuando pasara todo, cuando el duro golpe y el gran desfile, transitara de pequeña victoria a la tradición oropel, amarillo áureo, auténticamente falso. Disparos en la lejanía, sus esquirlas rozaban mis sienes. La noche regaló un par de tiros secos, sin ecos, tres centímetros más acá o más allá de la línea de fuego.  El dolor no se amilanó con los estampidos. Un nuevo escopetazo y otro más y otro. Cazando conejos, escupió un oficial, entreteniendo la noche, espetó un sargento. Un mate, un mate canero, ese que iguala, cualquiera que sea del lado que estés, el mate limpia la reja, borra el barrote pero no mata el insomnio si se toma amargo, como debe ser. Será duro, pero pasará, me dijeron, me dije, como todo, pasará, nadie puede impedirlo, amanecerá, no tiene remedio, saldrá el sol, sólo que para pocos esta vez (está dicho) pero saldrá. Aférrate a ello. Los días se rendirán de uno en uno, en un  conteo interminable. Con el tiempo se podrá dormir, hasta soñar se podrá. Soñar  con viejas herejías, esperar la vuelta, esa vuelta elusiva que nunca pareciere que fuere a llegar y que muchas veces, al final no llega. Cómo saberlo. <Camina> <Sólo hacia adelante camina> en noche de cerrazón, negra-negra: camina. Una negra noche, eso es y sólo eso, negra. No hay capitán ni timón, ni carta, ni luces en el cielo donde buscar el rumbo, ni en la tierra una señal. Adelante, sólo adelante, hasta caer, hasta morir o vivir. Adelante, nada más que adelante, sin esquivar al miedo, ni engañar al odio, para seguir siendo, a cualquier costo, seguir siendo, a cualquier precio, adelante, sin más. Alcé la vista hacia cualquier lugar. Busqué el horizonte. No lo vi, no vi nada. Inventé una orilla. Imaginé la del otro lado. Antes que alcanzara a murmurar una oración, escuché el ruido de mis remos y mi espíritu que se hacían a la mar. A lo que fuere.




[Punta de Tralca
enero 2011]

martes, 6 de mayo de 2014



"...la fragilidad de la pobreza…"




Guillermo Arenas Escudero


Abril.

Qué mes, este abril que se fue.

Aún no dejaba de temblar en el Norte Grande, poco antes del gran incendio de Valparaíso, cuando el joven abogado Gonzalo Bulnes, con voz calma dictó una severa sentencia que ha dejado, sin más, al descubierto, la peor de nuestras patrias miserias:

"...la fragilidad de la pobreza…”

Como sabemos, en las cercanías de Curanipe, Martín, hijo de Carlos, un adinerado estanciero de la Patagonia y dirigente político de fuste, ingresado al Senado de la República por una de sus puertas laterales, arrolló con su vehículo a Hernán Canales un lugareño del sector, causándole la muerte. Es decir, lo mató.

También sabemos que los hechos ocurrieron en medio de las fiestas del 18 de septiembre pasado, días en los cuales, asegura Martín, no había bebido y, en consecuencia, no estaba bajo la influencia del alcohol en aquellas celebraciones de la independencia nacional. Hay que hacer un esfuerzo considerable si se le quiere creer, no? 

Luego las cosas transcurrieron con la normalidad que transcurren las cosas en Chile, cuando el hijo de un hacendado abandona moribundo en el camino a un peón, o mediero o a un roto cualquiera: -) la autopsia fue falsificada; -) Los testigos-amigos del hijo del estanciero mintieron con singular torpeza y descaro; -) el Ministerio Público formalizó por el delito de penas más benignas, respecto de otro con sanciones más severas; -) Una nube de periodistas y abogados rodeó el caso hasta que se hizo ininteligible, brumoso y dudosas las responsabilidades; -) los Jueces, como en todos los casos, yermos de atribuciones, en sus tristes papeles tenísticos de jueces de silla en que los pusiere la reforma procesal penal, se miraron sin poder hacer mucho.

Con todo, el juicio se venía incierto, el abogado de la familia de la víctima, Gonzalo Bulnes, pedía 7 años de prisión, lo que implicaba que Martín, de ser condenado, tendría que cumplirlos efectivamente, es decir, en una penitenciaría. El fiscal, en representación de la sociedad chilena, ya se dijo, pedía una pena menor, (4 años) que dejaría (dejará) a Martín en un régimen de libertad vigilada o remitida a una firma mensual por cierto tiempo.

Así estaba el asunto cuando la viuda del occiso, acuciada por parientes e interpósitas personas, recibió la oferta de $10.000.000 para que retirare la querella. Como suele ocurrir en este tipo de tratos, turbios y calígines, no se sabe, si fue la viuda la que directamente acordó la cifra o algún agente oficioso. Lo cierto es que la viuda se desistió de la querella. También que el acuerdo quedó estampado en un documento, cuyo contenido la viuda difícilmente conoce exactamente, a menos que alguien se lo lea. Así se consumó la estrategia judicial de la defensa, llamémosla…”exitosa”.

La libertad de Martín ya está fuera de peligro, el pleito puede comenzar, el muerto yace unos cuantos palmos bajo tierra, la madre y hermanos compelidos a mirar el juicio por la ventana del tribunal y los $10.000.000 farreándose con cierta discreción.

El joven abogado Gonzalo Bulnes, ante el abandono de la viuda, hizo un esfuerzo postrero por reincorporar a la familia del occiso (madre y/o hermanos) como parte e intervinientes en el juicio, en la calidad de parientes de la víctima. Pero los jueces, estériles, impedidos de hacer Justicia, pues su papel y función jurisdiccional les pone en la necesidad de aplicar implacablemente la Ley, rechazaron la petición y sólo pudieron ofrecerles un lugar en la primera fila de la sala de audiencias del Tribunal, con derecho a mirar, pero no a impetrar, o pedir, o intervenir en el pleito. Para ser justos, no sólo a mirar, también a escuchar.

Todo esto es posible, como dijera el joven y valiente abogado Gonzalo Bulnes, en razón de la "...la fragilidad de la pobreza…” aprovechada en una “hábil maniobra” de la defensa, inescrupulosa, pero ajustada con deontológico rigor, a las reglas de los combates de Artes Marciales Mixtas, (MMA) que combinan el box, la lucha y el sipalki, o, peor (o mejor) aún, a las reglas del “vale tudo” de Brasil, o ajustadas derechamente y sin asco (para asegurar la victoria judicial) a las del full contact y el kickboxing que, en nuestros Tribunales, ya no desentonan.

sábado, 1 de marzo de 2014

“DETENCIÓN ACCIDENTAL”

(De una Pareja de Anarquistas)



Guillermo Alejandro Arenas Escudero



El Ministro del Interior, don Andrés Chadwick, con su voz de incipiente (o tardío) caprino, anunció al país hace un par de meses, que la policía española había detenido a una pareja de anarquistas chilenos, acusados de explosionar una bomba en la nave mayor de la barroca basílica-catedral del Pilar de Zaragoza (también de les acusa por unas activadas en el famoso monasterio benedictino de Santa María de Montserrat, en Cataluña).

La verdad es que no quedó claro si fue una o varias las bombas; su brío era tan incontrolable como el gorjeo de un recién nacido al que le sacan sus eructos luego de una mamada suculenta. Estaba exultante: <<Son dos de los anarquistas dejados en libertad y absueltos por los jueces chilenos en el Caso Bombas>> insistía una y otra vez, con la misma e insuperable energía que empleara en el Cerro Chacarillas la parda noche de las 77 antorchas y juramentos de fidelidad al sátrapa de nuestra época de espantos. Se corre que (en ambas ocasiones) sus ojos se humectaron de emoción sincera, pero como no se logró distinguir en la tele, ya no se sabrá si aquello fue cierto.

Con todo, lo que más atolondraba al Señor Ministro, era su esfuerzo por convencer al país sobre cuánta razón tuvo en la persecución de los anarquistas acusados en el singular "Caso Bombas". Que la detención de la pareja en Zaragoza venía a corroborar que el impecable, esforzado, persistente y profesional trabajo desplegado por el Ministerio del Interior, la PDI y Carabineros y el propio Ministerio Público, solamente se había frustrado por la irresponsabilidad de tres jueces chilenos prevaricadores, o cretinos, o irresponsables, o cómplices activos, o pasivos, o (porqué no) rezagos del comunismo post caída del muro berlinés, quienes habían dejado en libertad a toda la anarco-banda, entre los que se contaban la pareja detenida en España.

Todo estaba a pedir de boca, hasta que un periodista (metódico, acucioso y brillante, que aprendió a distinguir una noticia de una operación encubierta, o solapada, en los años más oscuros de nuestros criollos tribunales de justicia) desde Zaragoza [1] nos ha contado que no hay pruebas que sindiquen a la mentada pareja de anarquistas como los autores del atentado a la basílica-catedral del Pilar. Todo indica (¡nuevamente!) que se trata solamente de un montaje, sólo que esta vez, los actores principales y de reparto, hacen su debut en ligas europeas.

El juez español, inquieto ante las evidencias, prestamente ordenó diligencias para esclarecer los hechos y la participación precisa de nuestros compatriotas anarquistas. Lo cierto es que la “investigación” pasó a segundo plano, se trata ahora de que la propia administración de justicia española no se vea involucrada en un chasco grotesco que termine con la carrera del propio juez. (Concedamos que, si bien no siempre, en ocasiones las cosas por allá, no son como acá, en que los montajes son premiados con ascensos, o con el fiscal encargado de las pesquisas fichado a honorarios por el Ministerio del Interior)

Lo que llamó la atención del juez, nos relata nuestro periodista, no sin un dejo de sarcasmo, fue que en las grabaciones agregadas a la investigación aparecen junto a la pareja de anarquistas, al momento de su detención, tres individuos que les acompañaban sin perderles pisada. Más aún, que les siguieron en Madrid, Zaragoza y Barcelona. El juez español al preguntar quiénes eran esos “chavales”, se enteró que todos ellos, eran agentes de  inteligencia del Estado de la República de Chile, los que con infracción de sus leyes nativas y las españolas: espiaban, sapeaban, vigilaban, husmeaban (todo con cargo al arario fiscal) a la pareja de anarquistas.

Sin poder impedir cierta sorna, el periodista remata la nota recordando que el mismísimo Director de la ANI, habría participado en la operación, lo que fue rápidamente negado por La Moneda. Lo cierto es que el Jefe de la ANI estaba en esos días en España.

Me imagino a los cuatro agentes chilenos, es decir, a los tres 007 y a su jefe, caminar sigilosos tras los anarquistas por las calles de Barcelona, Madrid y Zaragoza  insuflados sus corazones del patriotismo más puro y sincero, animados por el recuerdo de las blancas cumbres de nuestra  cordillera de Los Andes, girones de nuestro cielo azulado y por el rojo cadmio de nuestra bandera. Levitaban. Ni siquiera hubo tiempo para el Camp Nou y un vistazo, más no fuera, a Alexis Sánchez y los culés o, ya que estaban en Zaragoza (peor es mascar lauchas) disfrutar de una tarde de fútbol en La Romareda. Pero, en fin, la patria está primero.

Todo este rocambolesco entramado, inevitablemente trae a la memoria aquélla gran tragicomedia del Nobel de Literatura 1997, el italianísimo Darío Fo: “Muerte Accidental de Anarquista” .

La obra de Darío Fo se apoya en un hecho real:
---El 12 de diciembre de 1969, hubo un atentado en la Piazza Fontana de Milán del que resultaron 16 muertos y 88 lesionados; ---El atentado fue perpetrado por fascistas italianos (Tramas Negras); ---La policía italiana al mando del Comisario Luigi Calabresi  intenta culpar a anarquistas y detiene a Giuseppe Pinelli, ferroviario ácrata contrario a actos de violencia ---Tres días después, el 15 de diciembre, Pinelli muere en “medio del interrogatorio” a manos de la policía; ---Una indignada opinión pública exige una investigación, pero el fiscal y el juez concluyen que Giuseppe Pinelli cayó desde el cuarto piso del cuartel policial, en razón de un desmayo que sufriera en el curso del interrogatorio. [2]

A partir de tan trágico acontecimiento Darío Fo escribe su mejor obra de teatro: "Muerte Accidental de un Anarquista" (1970) en la que teje y reteje la trama de una comedia hilarante, de abierta denuncia a los métodos que usualmente se usan por las policías políticas, servicios de inteligencia y fiscales contra los "enemigos del Estado": la tortura.

Groso modo, Darío Fo arma el intríngulis de su tragicomedia, haciéndola girar en torno al personaje principal: un loco que sufre de histriomanía, que estaba siendo interrogado en el cuartel de la policía en momentos que era esperado el juez que investigaría "la muerte” de un anarquista que la policía alegaba: “fue casual”. Los policías creen que el loco es el juez al que estaban esperando y comienzan a explicarle razonadamente “la accidental muerte del anarquista” en tanto que el loco-juez con sus preguntas e interrogaciones, pone sus versiones en completo ridículo. [3]


Pronto, pasadas las vacaciones, los últimos días del gobierno que se va, transferido el mando supremo de la Nación, transitada ELLA de Candidata a Presidenta y Él, de Presidente a Candidato, el nuevo Ministro del Interior debería (creo yo que debería) llamar a su subalterno: el Jefe de la Agencia Nacional de Inteligencia de la República de Chile (ANI) para que le explique este enojoso asunto. Si es que no lo ha hecho, sugiero que alguno de sus cercanos le recomiende leer previamente a Darío Fo, sólo para que no le vayan a contar cuentos, no sea cosa que termine (así sea por exhorto) interrogado por algún juez que se vuelva loco, en tierras donde hay más de un juez Garzón.

Si en las semanas siguientes, nuestros dos compatriotas detenidos en España, no reciben la asistencia del Estado de Chile, habrá quedado claro, con cuál de las versiones se ha quedado en el nuevo Gobierno de Chile.

Entre tanto, los dos chilenos que fueron “detenidos accidentalmente” siguen presos en España en una cárcel de alta seguridad.

¡De locos!
   
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[1]     La nota está disponible en la web. El periodista es Erick López, cuya independencia le ha significado entreveros inclusive con sus propios colegas como fue el caso de su confrontación “al aire” con Margarita Hantke.

[2]     En una edición de la obra se sostiene, por el propio Fo, que también se basa en un hecho acaecido en Nueva York en 1921, cuando se “lanzara" desde el décimo cuarto piso de los cuarteles de la policía un anarquista al que se le "interrogaba". 

[3]     La obra fue representada en Chile en los últimos años de la dictadura producida por "Parra's Producciones" (César Parra Vásquez y Guillermo Arenas Escudero) dirigida por Gustavo Meza, en la que actuaron Pato Torres como el histromaníaco Loco-Juez , Max Corvalán, Oscar Olavarria, Edgardo Bruna y Hugo Medina en los roles de policías y Verónica Frunz en el de la periodista que reportea los hechos y termina coludida con la policía. Se presentó en el desaparecido Teatro Moneda y en el recién inaugurado teatro al aire libre “Parque Bustamante”.



lunes, 20 de enero de 2014

EL TRISTE CASO DE LA HAYA

Y  LOS TRES HERMANOS DESALMADOS



Guillermo Arenas Escudero

(Este artículo fue escrito 
en 2014, una semana antes
 del fallo de La Haya Chile-Perú)


El 27 de enero, se escucha hasta el hartazgo, la Corte Internacional de La Haya resolverá el diferendo marítimo chileno-peruano.

Ello, es una verdad a medias, por lo tanto, una mentira doble.

No se trata solamente de Chile y Perú. Se disimula, más derechamente, se esconde (con sorprendente éxito) que el más seguro perjudicado será Bolivia A pesar que el juicio es entre Chile y nuestros vecinos de más al norte, Bolivia ha devenido en un verdadero convidado de piedra.

Sí, tal como lo escribo: los bolivianos serán los perjudicados principales, cualquiera sea el fallo.

Creo firmemente que Bolivia lleva las peores velas en este entierro. Me asiste la convicción que el fallo será de pacotilla y que dejará de "vencedor" a Chile o a Perú, y (a todo evento) "derrotado" a Bolivia sin oportunidad alguna de aspirar a una salida al mar con continuidad territorial. Suele llamarse a estas situaciones: “daños colaterales” propios de todo conflicto.

Dentro de sus atuendos ridículos y sus pelucas y bordadas pecheras (de dejos rancios a regusto colonial, sobre todo por el uso de togas negras, en señal de luto por la muerte de la Reina María II de Inglaterra a fines del S.XVII) los miembros del "tribunal" saben que tienen pocos espacios para maniobrar. Nunca tuvieron muchos. Son bien pagados porque no son imbéciles, peor aún, es gente inteligente que debe pararse ante el planeta entero y parecer "jueces".

Es útil también recordar que es un “tribunal” al que Estados Unidos le ha negado jurisdicción. Nicaragua en 1986 demandó a EE.UU. por violar el derecho internacional. Nicaragua ganó el caso. La Corte Internacional de La Haya dictó sentencia en favor de Nicaragua. Estados Unidos sencillamente no acató el fallo. Es decir, la Corte sirve solamente cuando se trata de una pelea entre países condescendientes, pues de haber un matón de temer, sus sentencias no sirven de nada y tienen menos valor que el papel en que se escriben. En otras palabras, La Haya está hecha para países como los nuestros.  

Ellos lo saben, nosotros lo sabemos: todos lo saben. Para qué tanta ceremonia. Foucault lo dijo secamente: “hoy, vivimos una amalgama de decorados”.

Ellos conocen perfectamente la historia de la Guerra del Pacífico (dicho en chileno) o, Guerra del Salitre (dicho en peruano). Y cómo no, si las fortunas que de allí nacieron se radicaron, disfrutaron y gastaron en Londres, en la otra orilla del Canal de la Mancha.

Ellos conocen cabalmente de las peripecias y mentirillas oficiales de la postguerra del ‘79. (Que Tacna y Arica, que te la quito, que te la doy, que un plebiscito, que mejor las repartimos).

Ellos saben que en razón de esos acuerdos, Chile ejerce soberanía restringida en Tarapacá. (Sí, restringida). No hay que hacerse el ganso, como si se tratara de una clase patriotera de geografía coja: Chile no puede ceder ese territorio, ni siquiera una parte de él, a un tercer país sin la autorización expresa de Perú.

Ellos saben que esa cláusula no fue establecida en favor, ni de Chile ni de Perú, sino en contra de Bolivia. Con torpe descaro se ha dicho: Chile y Perú pactaron la paz en Ancón y en 1929 y enterraron la llave que permitiera una salida soberana de Bolivia al Océano Pacífico.

Ellos saben que Chile y Perú, por alguna razón mefistofélica e inconfesable, siempre se han asegurado que Bolivia sea mediterránea. (Bueno es recordar que en 1841 Perú y Bolivia tuvieron una guerra por el mismo territorio: Tacna-Arica-Tarapacá, llamado también: Colesuyo)

¡De primates!, pero así es.

Ellos saben que hasta nuestro sátrapa artero y ladino: Augusto Pinochet Ugarte, ofreció a Bolivia salida al mar, precisamente en las aguas que actualmente Perú reclama como suyas. Probablemente la proposición no era sincera, pero Perú corrió a oponerse y Bolivia “perdió como en la guerra” (literalmente).

Ellos saben que las Fuerzas Armadas de ambos países autorizaron llevar este asunto a La Haya. No seamos ingenuos, si cualquiera de ellas se hubiere opuesto, no habría juicio en La Haya, ni bufetes de abogados desempolvando sus pelucas con cargo a los erarios chileno y peruano.

Ellos saben que nuestros militares vienen saliendo (períodos Pinochet-Fujimori) de sendas represiones y matanzas en nuestros pueblos y se encuentran "exhaustas". Peor que eso: La última guerra de Perú (con Ecuador por la cabecera del Río Cenepa) terminó con el triunfo de ambas partes, cuyos ejércitos ocuparon “triunfantes” el territorio en disputa (¡en lugares distintos!). A su turno la última acción militar chilena, fue bombardear el Palacio de La Moneda con el Presidente Constitucional parapetado en su interior, donde murió defendiendo su posición, sin arriar la bandera. (Para escarnio de los militares: ¡Como en La Concepción!).

Ellos saben, además, que el Gobierno de Chile resolvió proteger las inversiones de LAN y tiendas de retail en Lima, lo mismo que Perú a sus 8.000 millones de dólares invertidos en estas frías tierras del sur.
Ellos saben que los mercaderes de ambas patrias, son más importantes que el mar en disputa.

Ellos saben perfectamente que ese mar tiene dueños Que es propiedad privada de un par de empresarios chilenos. Que, cualquiera sea el fallo, seguirán siéndolo. Que lo peor que les puede pasar, es que deban compartir la propiedad con una par de empresarios peruanos. (O, que finalmente un japonés o un jeque árabe, se quede con todo, previo pago de una suma vil de dinero, digamos unas treinta monedas).
Ellos saben que Bolivia no cuenta. No tanto por su debilidad militar, sino porque "la comunidad internacional" no entiende que Bolivia se niegue a separar los negocios de los demás intereses de su país, que no ponga a disposición del mercado su gas y demás riquezas mineras.

Ya el fallo perdió toda relevancia. Perdió absolutamente su importancia.(1)

Si algo “positivo” se pudiere sacar de todo esto, es que Perú “obtenga un triunfo” por pequeño que sea, para que pueda rediseñar y revertir décadas de enseñanza sistemática anti-chilena. Y que Chile “se tenga que mamar una derrota”, así sea parcial, para comenzar a erradicar nuestra patética arrogancia y racista sentido de superioridad.(2)

Bolivia tampoco ha resultado inocente en todo este chasco. Desde ya, no quiso involucrarse en serio. Optó por “sacar número” para que le atienda el mismo “tribunal” en su sempiterna demanda marítima.

Chile, Perú y también Bolivia no han cumplido con sus deberes esenciales, menos con sus obligaciones mínimas como países hermanos. Es una vergüenza que tres países sudamericanos, con fronteras comunes, con partes de sus territorios (Sur peruano, norte chileno, oeste boliviano) dependiendo los unos de los otros, sean completamente incapaces de enfrentar sus comunes desafíos y resolver las necesidades de sus gentes. Somos irresponsables con los chilenos, peruanos y bolivianos.  

Estos tres hermanos se niegan a tener espíritu de destino común.

Después del fallo, todo indica que los tres países saldrán a la caza de la misma piedra en que han tropezado por largos 120 años: cada vez que tengan una diferencia, se las resolverán unos pelucones en el hemisferio norte.

Así las cosas, que la tierra nos sea leve y dios (si lo hubiere) se apiade de todos nosotros.

Por de pronto, somos tres hermanos desalmados.


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(1)  Probablemente la nueva línea de la frontera marítima que establecerá el fallo, será la del paralelo hasta las 12 millas náuticas (mar territorial) y una equidistante a las pretendidas por las partes, hasta las 200 (zona económica exclusiva). [12 Millas náuticas = 22,2 Km.]

(2) (Agregado post fallo)
      Finalmente el 27 de enero la Corte de La Haya resolvió el asunto en litigio de la manera dicha la bajada anterior (1) solamente que en vez de 12 millas náuticas (cantidad no menor) fueron las 80 millas náuticas (148,16 Km.mar adentro) por el paralelo que cruza el Hito Uno. Luego la bisectriz.

sábado, 21 de diciembre de 2013

UN TRIUNFO SIN FERVOR


Guillermo Arenas Escudero


Apenas asomaba la noche, antes que amainara el calor, cuando se anunció la victoria electoral de la ciudadana Bachelet Jeria, Verónica Michelle.

El 15 de diciembre, media hora después del cierre de las urnas, se había convertido en la Presidenta electa.

Luego vino el discurso de rigor desde el frontis del Hotel Plaza San Francisco. En seguida, la Sonora de Tommy Rey se hizo cargo de los festejos. "Se Murió Tite" se repitió una vez y otra, mientras la gente bailaba en el mismo espacio que un día ocupara la Pérgola de las Flores, en ese recodo de la Alameda de las Delicias a las puertas de la franciscana iglesia más antigua de Chile.

Sin embargo, hubo un ausente que mezquinó su brillo y se hizo notar: el fervor.

Con todo, la noche del 15 hubo público suficiente, a diferencia de la primera vuelta que entrañó una completa pesadilla obtener masa crítica suficiente para la ceremonia.

Cuarenta y tres años antes, el 4 de septiembre, desde los balcones de la FECH, a menos de 200 metros de ese mismo lugar, Salvador Allende le dirigió la palabra a una multitud que tenía el corazón apretado, en actitud casi de oración. Además, con el rabillo del ojo, vigilaban a quien quisiere escamotearles la victoria.

Fervor abundó, más bien sobró, esa noche primaveral de 1970.

Fervor, fue lo que no hubo la noche de este 15 de diciembre.

No se pretende comparar ambas victorias.

También fervor hubo, y en abundancia, la noche del triunfo de don Pedro el 25 de octubre de 1938, tanto como el que invadió la Alameda el  viernes 4 de septiembre del ‘64 cuando Eduardo Frei Montalva saludara a una muchedumbre emocionada.

El fervor se ha convertido en un bien escaso, por lo mismo, sumamente apreciado, mal que mal vivimos en una economía de mercado.

Seguro que deambula perdido por allí, esperando asaltar una buena causa. Cuando se dice una buena causa, se dice, una que valga la pena. De aquellas que exigen un pedazo de la vida.

En Chile, los triunfos presidenciales de los progresistas de cada época fueron fielmente acompañados por el fervor popular.

Ni qué decir cuando venció la Unidad Popular. Un detalle no menor: Ganó la Unidad Popular, se decía, encabezada por Allende, cierto, pero era la UP la triunfante: ¡el pueblo!. Y así fue que se cantó con infinito fervor, esa noche tensa y glamorosa “Aquí va todo el Pueblo de Chile, aquí va la Unidad Popular…”. (1)

Los hijos de la doctrina social de la Iglesia Católica, deben haber sentido lo mismo cuando escucharon a Frei (padre) el día de su victoria. Un fervor enorme venía creciendo desde que iniciaran aquella campaña. En ocasiones me he imaginado el estremecimiento de los demócrata-cristianos con el famoso discurso aquél: “Ahí vienen, padre, quiénes son?...Son la Patria, hijo, la Patria Joven…son la Patria gracias a Dios”. 
Así, lo declamó Frei Montalva, a todo pulmón, en el invierno de 1964, en plena contienda, al recibir la señera Marcha de la Patria Joven. Recuerdo hasta hoy ese fervor cuando ellos cantaban su “Brilla el Sol. (2)

Los de la Patria Joven y de la Unidad Popular con fervor atisbaron futuros de esperanzas, de sueños, hasta un pinchintún de aquello hubo la noche del triunfo de Aylwin en la que se voceó: “…se siente en el aire que Gana la Gente. Gana la Gente su libertad, Ya viene el tiempo de la verdad. Gana la gente justicia y paz…Dulce Chile recibe a tu gente…” (3)

La noche del 15 el fervor no asomó por lado alguno, ni por ELLA ni por la Nueva Mayoría.

Muchas veces me imaginé entonadas por miles las viejas canciones del ’38. Más aún, percibo fresco el fervor que provocara ese discurso tan extremo y extremista, como para dejar caer sobre el tribuno que lo pronunciara (si lo hiciera hoy) un batallón completo de Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile:
“Para que la enseñanza pueda cumplir su misión social con toda amplitud es necesario que sea: GRATUITA, ÚNICA, OBLIGATORIA y LAICA” (Su Excelencia, el Señor Presidente de la República, don Pedro Aguirre Cerda ante el Congreso Pleno). (4)

Convengamos que por estos días ni los propios radicales se atreverían a pedir educación ÚNICA. Ni siquiera se les cruzaría por la cabeza a los socialistas o a los comunistas.

Pero no crean ustedes que el fervor es veleidoso o se niega asomar por simple capricho.

Se dice, se cuenta, se murmura, que la última vez que el fervor se dejó ver por estas tierras nuestras de fin de mundo, fue a mediados de agosto del 2011.

Mientras Carabineros se guarnecían al interior de sus zorrillos y guanacos, 100.000 estudiantes en Santiago (200.000 en todo el país) marcharon con sus paraguas abiertos cubriéndose así de la lluvia y la nieve. Un rumor bien fundado dice que los muchachos y las muchachas, esa mañana exudaban fervor por todos los poros de sus cuerpos y que la nieve no quiso perderse la fiesta. 

No estaría de más que la coalición triunfante reflexionara sobre ello, pues como saben los prudentes, un triunfo sin un pueblo fervoroso, si bien es una victoria válida, carece de gloria.

En una de esas…el fervor se apiada de todos nosotros.

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