sábado, 20 de abril de 2013


Discurso masónico de Salvador Allende, pronunciado en la Gran Logia de Colombia

(EXTRACTO,
CON ACENTO EN EL CONCEPTO
DE UNIDAD DE LAICOS,
 MARXISTAS Y CRISTIANOS)


Pienso, mirando hacia el comienzo de mi vida, y aún joven, que no recibí con facilidad el derecho de ser miembro de la Gran Logia de Chile, porque había sido un estudiante rebelde.
Y si golpeé las puertas de la logia Progreso Nº 4 de Valparaíso, lo hice con la profunda convicción y teniendo el acervo de los principios masónicos inculcados en mi hogar y con mi abuelo, el querido hermano Ramón Allende Padín, quien fue Serenísimo Gran Maestro de la Gran Logia de Chile y fundador de la logia cuyas puertas se abrieron para mí en Valparaíso, siendo la segunda en el país.
Tengo plena conciencia de que la orden no es ni una secta, ni es un partido. Que al desbastar el hombre la piedra bruta, se preparará para actuar en el mundo profano y es obligación de los masones actuar en él sobre las bases de los principios permanentes de la masonería.
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Por eso nuestro combate y nuestra decisión tenían que ser no un cambio político, no el traspaso del gobierno de un hombre a otro, sino la entrega de un régimen a un pueblo que quiere la transformación profunda en lo económico, en lo político y en lo social. Para abrir el camino dentro de su legítimo derecho al socialismo, Chile –he dicho, Serenísimo Gran Maestro– tiene su propia historia, como la tienen los otros pueblos con sus propias características. Y Colombia sella como Chile su vocación democrática y libertaria.
Pero nosotros vivimos en 1938 una etapa distinta a todos los pueblos de este continente y a la mayoría de los pueblos de Europa y de otros continentes. Chile fue uno de los tres países del mundo en que hubo un "Frente Popular". Y un masón radical, Pedro Aguirre Cerda, alcanzaba el poder por las fases políticas del entendimiento entre el partido radical, más que centenario, y los partidos: marxista, comunista, socialista y el partido democrático.
En mi patria, y más allá de mi patria, se combatió la posibilidad de la victoria del Frente Popular. Se echaron a vuelo las campanas del terror y del pánico. Se habló de los "tontos útiles" para decir que los comunistas y los socialistas se aprovecharían de los radicales para instaurar una dictadura. Y Aguirre Cerda, radical de derecha, se engrandeció en el ejercicio del poder porque vitalizó el contacto con el pueblo y su lealtad hacia él.
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Durante más de un año dimos a conocer el programa de la Unidad Popular –repito– integrada por laicos, marxistas y cristianos, por hombres de la pluma, del arado y del riel. Nadie que lo quiso, dejó de conocer por qué luchábamos y para qué luchábamos. Siempre sostuve que era difícil ganar en las elecciones, que era más difícil asumir el gobierno, que aún era más difícil construir el socialismo.
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Una impresionante cruzada se gestó en el 69 para diseminar el pánico de la persecución religiosa, el temor de que fueran eliminadas las Fuerzas Armadas de Chile, de que fuese suprimido el Cuerpo de Carabineros; argumentos sencillos, pero capaces con su maldad encubierta, de ser asimilados para negarnos los votos que necesitábamos.
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Hemos planteado una revolución auténticamente chilena, hecha por chilenos, para Chile. No exportamos la revolución chilena, por razones muy sencillas: porque algo sabemos de las características de cada país. Para exportar democracia y libertad tiene que haber algunas condiciones que no tienen la inmensa mayoría de los pueblos latinoamericanos.
Por eso es que entre hermanos, en la Gran Logia de Colombia, pueden darse cuenta ahora de la sinceridad de nuestra postura de no intervención. Es la entrega franca del planteamiento de un hermano, frente a hermanos. La batalla nuestra es muy dura y muy difícil porque, indiscutiblemente, para elevar las condiciones de vida de nuestro pueblo, necesitamos hacer las grandes transformaciones revolucionarias que hieren intereses: intereses foráneos, el capital extranjero, intereses imperialistas, intereses nacionales de los monopolios y de la alta banca.
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Si viejas instituciones como la Iglesia ven transformarse el contenido de su propia existencia; si los obispos reunidos en Medellín hablan un lenguaje que pudiera haber sido revolucionario hace 5 ó 10 años atrás, es porque comprenden que el verbo de Cristo tienen que recuperarlo para que la Iglesia se salve como institución, porque si la ven siempre comprometida con los intereses de unos pocos, nadie va a creer mañana en la verdad de la enseñanza del que la dio: el maestro de Galilea, considerado, por mí por lo menos, como hombre.
Es por eso que yo pienso y sueño. Sueño en la noche de la iniciación, cuando recordaba estas palabras: que los hombres sin ideas arraigadas y sin principios son como las embarcaciones; que perdido el timón, encallan en los arrecifes.
Yo quiero que los hermanos de Colombia sepan que no voy a perder el timón de mis principios masónicos. Es más difícil hacer una revolución en que no haya costo social y es duro estrellarse contra poderosos intereses internacionales y poderosos intereses nacionales.
Pero lo único que quiero es llegar mañana, cumplido mi mandato, y entrar por la puerta de mi templo, como he entrado ahora siendo Presidente de Chile.


Nota del Blog: existe el prurito que ser de alguna izqierda (cualquiera de ellas) conlleva la necesidad de ser ateo y/o anticlerical, necesariamente. Allende en esto dejó un mensaje muy claro. Este discurso lo pronuncia Allende siendo Presidente de la República, poco después de su intenversión ante el Congreso colombiano.

martes, 2 de abril de 2013





CONTRA LA CUARTA REPUBLICA DE CHILE,


DESDE SUS MÁRGENES


 Guillermo Arenas Escudero
 



"...vivimos en una multitud de decorados.”
Michel Foucault

Luego de sobrevivir a 17 años de dictadura y de sobrellevar otros 23 de gobiernos civiles, (en alguno de los cuales participé activamente y en uno de ellos con entusiasmo) los chilenos vivimos en la plenitud de un nuevo orden republicano: La Cuarta República de Chile.

Un orden republicano desafiado por los movimientos sociales y particularmente por los estudiantes, pero en su plenitud.

En su momento sacó adelante sus tareas esenciales y la institucionalidad binaria que creara conserva “el nuevo orden” en lo medular.
Por cierto que hizo sus tareas, repasemos las sustanciales:

1°.- Consiguió con éxito (y vaya qué éxito) el tránsito, traspaso, transferencia, o como se le quiera llamar, de las riquezas públicas al “sector privado”. En rigor, ha sido la peor expoliación de toda la historia de Chile.  
2°.- Dispuso de una nueva manera para adquirir el conocimiento y el saber, que se impuso sin contrapesos.
La educación, la cultura, la circulación de los bienes simbólicos, tuvieron un giro copernicano.

La educación pública dio paso a la privada y en la privada el lucro sentó sus reales. Lo inimaginable en el orden republicano anterior (1925-1973) pasó de pesadilla a realidad: el desmantelamiento consciente y planificado de las escuelas, liceos y universidades estatales superó a la ficción y a todo espanto.
Así, los discursos, en todos los campos, y en especial en el político, se ajustaron rápidamente a las nuevas verdades, proclamadas por ("les savons")  los que saben. Por los que “entienden técnicamente” de economía, de ciencias, de todo.

3°.- Las relaciones de trabajo se degradaron y deformaron hasta la completa asimetría, culminando (con aquiescencia gubernamental) en una relación de dominación franca y abierta. Más aun, se terminó a-normalizando la actividad reivindicativa de las organizaciones sindicales, machacando desde los medios “el perjuicio” que provocan las huelgas a los consumidores y a “todos los chilenos”, especialmente a la “gente común y corriente”, "a la que vive de su trabajo", "a la que...si no trabaja no come".
No hay registro en la historia del país de una situación tan adversa para los trabajadores.

4°.- La instituciones políticas: Gobierno y Poder Judicial, funcionan en los estrechos márgenes de la camisa de fuerza constitucional.
El Parlamento castrado de atribuciones relevantes, aún permanece donde el dictador quiso dejarle.

Una apariencia de cesarismo presidencial clásico, hace de la Presidencia de la República, el mayor decorado de la IV República. Cualquier cambio relevante requiere de quorum calificado en un Parlamento notoriamente asexuado y, el Parlamento, para cualquier ley de mediano tamaño, requiere del oropel de la Presidencia.
El Estado (status) con sus entramados institucionales, sus mecanismos y dispositivos de poder, se ajustó rápidamente al nuevo andamiaje, de forma que el triángulo saber-poder-estado dio eficaz cuenta de esta nueva res-pública: ¡la IV República de Chile!.

En lo esencial, este “status” de las cosas, este nuevo orden de la “polis”, esta república cuarentona, se ha afianzado y, transcurridas cuatro décadas, no sólo no ha variado su naturaleza primigenia, sino que, gobierno a gobierno (Pinochet, Aylwin, Frei R-T, Lagos, Bachelet y Piñera) mutatis mutandi, se ha consolidado. (Doy de gratuito el gatopardismo ramplón de las 59 reformas la frustrada "Constitución de Lagos").
Detrás (la verdad que adelante y a los lados también) con poca discreción y sin melindres, el dinero domina la escena sin pudor. Chile ha llegado a constituirse en el "capitalismo soñado". Su capacidad depredadora lo eleva a modelo de culto en el mundo financiero, extractivo y “almacenero”  internacional, para orgullo de sus fundadores criollos.

En ese estadio, en el último tiempo, los movimientos sociales y en particular los estudiantes, han desafiado al modelo.
Extrañamente, con su irrupción súbita, los estudiantes reponen la política como la herramienta principal para desafiar el orden republicano vigente. Desde la campaña del No que no emergía una fuerza social suficiente para cuestionar el status, el estado de las cosas, el status res pública.

Sabemos que el consenso y la fuerza militar, impiden la política. Son de muchas maneras, las fronteras de la política. Luego del triunfo militar y de la imposición sin más del nuevo orden, no vino como esperábamos la política, sino el consenso. Entre la violencia militar y el consenso medió solamente el breve ínterin: la campaña del NO. (Las protestas contra la dictadura y la campaña del NO fueron momentos en que la liberación de energía social por los cambios hizo renacer la política)
El movimiento estudiantil, rompió el consenso. La política está de vuelta. El orden institucional está desafiado. El régimen dispone de enormes fortalezas, pero está socialmente desafiado y las fuerzas que lo sostienen, están siendo arrastrados a la política. Los militares, en tanto, se repliegan a sus carteles, a sus desfiles, a sus entrenamientos...¡y vigilan!.

Desde los márgenes del modelo (o del sistema, o de la institucionalidad, o de la legalidad de la IV República, o como desee decirlo) se ha iniciado una marcha, la más relevante desde el inicio de los gobiernos civiles, para poner término al status res pública…a la Cuarta República de Chile y reemplazarla por otra.
Los ciudadanos han alentado a los estudiantes y los demás movimientos sociales les escoltan. Todos desde los márgenes.

Desde los márgenes, como siempre.

miércoles, 20 de marzo de 2013


1968

Guillermo Arenas Escudero



Uno de estos días un joven, probablemente un sobrino, quizá uno de mis hijos, con cierto desparpajo y desenfado me dijo, en tono conmiserativo: ¡Qué tanto los años sesenta!

Me quedé sin aire. Los sesenta son la mitad de mi vida emocional. Me temo que poco importará esta suerte de retruco a manera de respuesta, pero…aquí va:

Mil novecientos sesenta y ocho, fue la cresta de la ola en los agitados años sesenta del terrible siglo XX.

En enero, el Viet Minh y el FLN atacaron la base aérea de Khe Sanh y el Viet Cong la embajada de Estados Unidos en Saigón. La guerra del Viet Nam comenzaba el año con el inicio de la ofensiva del Tet (año nuevo vietnamita). El Pentágono se convencía que esa guerra no podrían ganarla. A Wall Street le importaba poco. La guerra duraría hasta 1975 cuando EE.UU abandona Viet Nam  bajo la ignominia de la huida, 50.000 norteamericanos habían muerto, pero 1968 fue el año en que se inició su derrota. .

En la Unión Soviética proliferaban los samizdats (auto publicaciones literarias clandestinas) de Siniavsky, Daniel y Solzhenitsin, entre muchos otros. Eran signos de una disidencia creciente. El tenue principio del fin. La jerarquía del partido, del ejército, la nomenclatura soviética y la pesada burocracia estatal carecían de talento para encontrar una respuesta, tanto como de sutilezas para resolver las crisis que surgían, en esos sesenteros años, al interior de la URSS y del bloque de los países socialistas, sólo les quedaba fuerza militar.

En agosto, el ejército soviético y las fuerzas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia. Dubcek fue arrestado y enviado a Rusia donde firmó el “Protocolo de Moscú”. Leonid Brezhnev proclama la doctrina que se conoce con su nombre: “Cuando fuerzas hostiles al socialismo tratan de conducir a un país socialista hacia el capitalismo, el asunto no solamente es un problema de el país concerniente, pues pasa a ser un problema común que concierne a todos los países socialistas”.

Frente a tan gigante poder, Jan Palach, estudiante checo, se inmolaría, al año siguiente, quemándose a lo bonzo.

En abril, en Alemania se atentaba contra la vida del líder estudiantil, de inspiración socialista-luterana Rudi Dutschke, activista que desarrollara sus actividades tanto en la RDA como en la RFA. 

El mismo mes de abril, en Estados Unidos fue asesinado Martin Luther King. En junio mataron a Robert Kennedy. En octubre, en el DF mexicano, Tommy “Jet” Smith y John Carlos reciben sus medallas olímpicas y, al momento de iniciarse los sones del Star-Spangled Banner, levantaron sus puños significativos del Poder Negro.

Días antes de la inauguración de las Olimpiadas, el ejército mexicano, la policía y el grupo paramilitar “Batallón Olimpia” ejecutan la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

En Mayo, Paris es testigo de protestas de los estudiantes contra la “sociedad de consumo”. En junio había escalado hasta convertirse en la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia del país. Se unieron a los estudiantes, nueve millones de trabajadores que paralizaron Francia. De Gaulle debió llamar a elecciones anticipadas y dimitir a la presidencia al año siguiente.

 En 1968, la Revolución Cultural alcanza su clímax y da cuenta de Liu Shaoqui. Los años ’60 se habían inaugurado con el  fracaso de las políticas de el “Gran Salto Adelante” y las hambrunas asolaron China provocando la muerte de millones de personas. Sin embargo, Mao recupera la plenitud del poder con el despliegue de la Gran Revolución Cultural Proletaria, constituida básicamente por millones de estudiantes organizados como “guardias rojos”. Ello se concreta en octubre de 1968 con la expulsión de Liu Shaoqui del Partido Comunista Chino.  Liu  muere en la cárcel en 1969, a la familia se le comunica el hecho en 1972 y el pueblo chino se entera en 1979.

Finalizaba el año 1968 con la elección, por estrecho margen, de Richard Nixon como Presidente de los Estados Unidos de América enarbolando su slogan “Ley y Orden” preparatorio de su famoso discurso, en 1969, autodenominado de las “Mayorías Silenciosas”.

En Chile, el movimiento estudiantil imponía sus términos. La Reforma Universitaria abarcaba a todas las casas de estudios superiores. En agosto, 8 de sacerdotes, 2 religiosas y 200 laicos, todos católicos del movimiento Iglesia Joven, se toman la Catedral Metropolitana y despliegan carteles con la figura de Camilo Torres. Como preludio, en 1967, en el frontis de la Pontificia Universidad Católica de Chile, los estudiantes habían desafiado al poder establecido: "Chileno: el Mercurio Miente", rezaba el lienzo. En 1969 surge la Unidad Popular.

En Perú y Panamá se dan sendos golpes de estado y en Brasil, Artur da Costa e Silva, decreta la quinta acta institucional comenzando así los peores años de la dictadura militar. Estados Unidos aseguraba así su “patio trasero”.

Estábamos en medio del océano, a mitad de camino. Nadie podía ni quería volver. Llegábamos a la otra orilla o nada. La Guerra Fría, en todo su esplendor mataba, manipulaba, voceaba su propaganda y esperaba contar con nuestra adscripción incondicional, de contrario, éramos el enemigo. Fuimos militantes activos. No conozco de nadie que se haya arrepentido de serlo, en ninguna de las dos facciones.

Otros fueron hippies, que para un bando expresaban la decadencia del capitalismo y del imperialismo yanqui y para el otro la capacidad comunista de infiltrar quintacolumnistas en las "sociedades democráticas". No había espacios para nada que no fuere Estados Unidos o la Unión Soviética y sus respectivos sucedáneos, franquicias, adláteres o yanaconas.

La URSS y los socialismos reales versus Estados Unidos y los capitalismos reales, esa era la cuestión. En el medio nadie tenía aire ni espacio. Movimientos autónomos que aspiraban a una sociedad más libre e igualitaria, y los hubo por miles, no tenían cabida. Ni Estados Unidos ni la Unión Soviética estaban dispuestos a tolerarlo. Fuera de la esfera de sus influencias: la nada.

Hoy sobreviven sólo los capitalismos reales. Como sabemos los socialismos reales cayeron con estrépito, pero sin mucha bulla. Ni siquiera la algarabía de sus enemigos opacaron el estupor generalizado de la debacle.

¡¡Qué tanto los años sesenta!!, me espetó joven?

¡¡Y…le parece poco?? 

sábado, 16 de marzo de 2013


AD MAJOREM DEI GLORIAM


(Guillermo Arenas Escudero, abogado.)

Con Jorge Mario Bergoglio, ungido Papa, ingresan al Vaticano decenas de miles de historias latinoamericanas y de jesuitas. Ingresan todas. Es insoslayable. LLegan las que serán invitadas por la curia y las que se colarán por los intersticios de la basílica papal de San Pedro. Todas ellas adornarán para bien y para mal al pontificado de Francisco. Muchas de ellas deberán ser explicadas. En especial las vinculadas a la violencia, no porque ella sea desconocida en la historia romana pre y post cristiana, sino porque son de nuevo tipo. Las que ingresa el Papa Francisco, en su aparente ligero equipaje, constituirán una verdadera mochila. Pesada, adusta, de impronta trágica.

Muchas de esas historias, lejanas unas, recientes muchas, además son bellas. Las hay heroicas inclusive. Con el Papa Francisco ingresan los jesuitas de la Misiones guaraníes, su expulsión y reemplazo por franciscanos, dominicos y mercedarios. Desde ese tiempo hasta hoy, los más pobres y expoliados, los más abusados, los que más han sufrido por sus pérdidas materiales y culturales, por el secuestro de sus espíritus y la violación de sus cuerpos, son los pueblos originarios de nuestra América Latina. Ellos antes que nadie esperan su palabra.

Ingresarán en gloria y majestad Rutilio Grande García S.J., los obispos Óscar Romero y Juan José Gerardi, mártires como muchos otros sacerdotes centroamericanos, que dejaron una larga estela de decencia, arrojo y amor al otro, dibujada con su propia sangre.

Por alguna puerta entornada entrarán también la Vicaría de la Solidaridad chilena y la figura enorme de Raúl Silva Henríquez.

También entrarán al Vaticano, pidiendo su lugar, historias tristes, vergonzantes inclusive. Todos esperan que en el nuevo pontificado no se escuche decir: "Es que acaso soy el guardián de mi hermano?" Ingresarán los encomenderos y los encomendados, querrá exhibirse la maloca, el depósito de indios, la servidumbre, los esclavos, la cruz impuesta al amparo de las armas de la Conquista, los capellanes de todas nuestras dictaduras, el apoyo oblicuo, cuando no desembozado de demasiados Obispos a demasiados hacendados o gobernadores y gobernantes que ejercieron su poder proclamando la necesidad de paz y orden.

El Papa Francisco saluda en Roma teniendo en uno de sus lados al noble dominico defensor de los indios Bartolomé de las Casas, y en el otro, al también dominico, obispo de Quito, Pedro de la Peña inquisidor inmisericorde. Ambos tendrán simbólicamente un lugar asegurado cada vez que Francisco oficie una misa bajo el baldaquín de bronce. No podrá esquivarlos. Ni siquiera podrá intentarlo. Hasta el Papa tiene limitaciones y para Francisco las naturales contradicciones de la iglesia católica en estos últimos rincones de mundo, no son desechables. El primer Papa latinoamericano lleva en sus pies perfumes de nardo puro, tanto como "las suciedades" y guarrerías acumuladas en 500 años.

Por una extraña dialéctica del destino la vieja y exhausta Teología de la Liberación y la multitud de movimientos y agrupaciones que ella generara a interior de la Iglesia sud y centro americana, aún cuando las repugne y las combata con fruición, ingresarán al Vaticano pegadas a sus argentinas sandalias.

Lo que vendrá desde el Vaticano, valga la redundancia, se puede vaticinar. Nada estará entregado al azar. El Papa Francisco, de seguro, tiene su plan. Pondrá contra el suelo, como lo hicieron los maestros en tiempos de Salomón, los planos del templo que desea construir y dará las instrucciones para la ejecución de las distintas tareas.

Para los temas del sexo, que tironea a la clerecía entre el esquizo y la paranoia, lo del celibato seguirá su curso, como lo dejara amarrado Benedicto XVI tanto como la batida a la pederastia indicada en su Carta a los Irlandeses, la que sobrevivirá señera por siglos. Se vislumbra que no están lejos los días de sacerdotes con mujer e hijos.

Las opciones sexuales distintas a la hétero, sufrirán castigo severos y deberán asumir que la confrontación será a nivel de la descalificación rotunda. Será una guerra que Francisco terminará perdiendo, como en Argentina, pero que dará con ímpetus dignos de una mejor causa.

Por último (siempre se las ha dejado para el último) las mujeres, especialmente las consagradas, bien poco pueden esperar de un Francisco que coquetea con la misoginia.

Para ellas, y para todo, corrupción del dinero incluida, la impronta jesuita puede llegar a jugar un rol importante: todo lo que se dice que ocurrirá de una manera...puede que termine acaeciendo de otra…AD MAJOREM DEI GLORIA.