jueves, 23 de enero de 2025

  

LOTOCRACIA PARA LA CORTE SUPREMA

 

Guillermo Arenas Escudero

 

Un terremoto de proporciones apocalípticas estremece hasta los cimientos al Poder Judicial.

El problema mayor se encuentra en el intrincado y procaz ritual para conseguir el nombramiento de “Supremo”.

El camino es uno sólo, no tiene atajos.

Por décadas ha sido indispensable conseguir la voluntad, aprobación, apoyo y votos de los inquilinos de La Moneda, el Senado, Ministerio de Justicia y de la propia Corte Suprema.

No suficiente con ello, el entramado suma a dirigentes de partidos políticos y coaliciones con capacidad de dar o negar el quorum de aprobación del postulante.

Concitar esos apoyos implica besamanos, alegatos nocturnos, pertenencia a “gremios”, a Iglesias o Masonería, a militar o coquetear con las izquierdas o las derechas y muchos llamados telefónicos y “wasapería”.

La Suprema forma una quina, vía Ministerio de Justicia la envía al Presidente de la República, quien elige de entre los cinco solamente a uno de ellos y lo propone al Senado de la República donde se exige, para la aprobación, que cuente con los dos tercios de los miembros, en ejercicio, de aquella Honorable Corporación.

Es peor, mucho peor de cómo lo he relatado. A veces hay humo blanco, otras humo negro.

Luego vendrán las consecuencias de haber entrado en la trampa, olfatear el cebo, el trinquete cederá, se cerrará la puerta y quedará recluido. El eskandalotrom, el trinquete, operó con consentimiento del postulante a Supremo. Todos mayores de edad.

Manifiesto mi completo y más absoluto pesimismo sobre nuevas formas de designación de los Ministros de la Suprema, en la que intervengan el Poder Ejecutivo y/o el Poder Legislativo.

Seamos serios, siempre tratarán de capturar a los elegidos y les cobrarán caro. Muy caro.  El Poder se manifiesta siempre en forma descarnada, simple, directa y brutal.

Un día de aquellos en que el escándalo aún estaba encapsulado (“el caso de los audios” decían despreocupadamente los interesados) me tomé un café con un colega, muy espabilado en estos asuntos de Corte.

De pronto me dijo: <a los viejos de la Suprema no hay que designarlos … hay que sortearlos>.

Como vi que estaba hablando en serio, pedí otro café y le dije: explícate.

-Simple- y espetó:

“Veintiuno (21) son los miembros de la Excelentísima.

“Diecisiete (17) escogidos de entre miembros del Poder Judicial.

“Cuatro (4) extraños al Poder Judicial.”

Satisfecho de la atención que le prestaba, continuó:

“Los Ministros de las Cortes de Apelaciones (de donde salen los candidatos) son, en todo el país, ciento cincuenta y cuatro (154).

Tomó aire y escupió: “¡¡Metes en una tómbola a los 154 Ministros de las Cortes de Apelaciones y sorteas a diecisiete!!

“Para los cuatro que faltan llamas a concurso de oposición a todos los abogados con más de 15 años de ejercicio de la profesión y … ¡¡ también los sorteas !!”.

-Ahí tienes, exclamó; una Corte Suprema en la que no tendrán mucha influencia los económicamente poderosos, ni tampoco los políticos-

Estaba exultante. Hasta respiraba con cierta dificultad.

No dije nada. Me pareció utópico (quizá distópico). Cada vez que hay una crisis aparecen estas ideas extravagantes. Me armé de valor y le dije:

-No me tinca, no estamos para experimentos-.

Mi amigo y colega, ciertamente enfadado, disgustado, le dio un sorbo final a su café y entre dientes fue dejando salir lentamente cada palabra, partiendo por un insulto blanco:

-Eres muy ignorante- y luego me lanzó esta perorata:

<En la Atenas clásica, se sorteaban algunas dignidades de la poli. Isonamía le llamaban; en el esplendor de Florencia y Venecia, cuando eran el centro del comercio y del arte en Occidente, muchos magistrados eran designados por sorteo; ahora, recién, en Islandia, en pleno Siglo XXI han practicado el sorteo, usando los Registros Civiles como base de datos.>

Estaba bien enojado. Me sorprendió su vehemencia.

Él se dio cuenta y remachó: <Acaso no ves que las instituciones se cayeron … todo está en el suelo … hay que proponer algo …lo que sea.>

Estaba hablando en serio.

No me convenció, pero desde hace ya tres semanas, a quien le pregunte por la loca idea de elegir por sorteo a los ministros de la Corte Suprema … todos … todos … me han dicho que están de acuerdo …

 

 

Peñalolén, 4 de septiembre de 2024

 

lunes, 13 de enero de 2025

 



EL POLLO DESPLUMADO Y LA CASA DE ALLENDE


Guillermo Arenas Escudero


En la Grecia Clásica, un magnífico choque y controversia filosófica se produjo entre el mismísimo Platón con el enorme Diógenes de Sínope, hace ya 24 siglos. Como se sabe, sus disputas estremecían a Atenas y a las polis aledañas.

A falta de televisión, las ideas ocupaban un lugar de cierta importancia entre aquellos arquitectos fundadores de nuestra Civilización Occidental.

En cierta ocasión, Platón contestó ante sus discípulos una pregunta crucial. Ella, hasta hoy sigue vigente: 

¿Qué es un hombre?

Platón la contestó sentenciando: “un hombre es un bípedo sin plumas”.

Diógenes (el cínico, el perro, el insumiso y principal contradictor de Platón) tomó un pollo y lo desplumó. 

Con el pollo desplumado, sujetándolo con sus manos, Diógenes vuelve a la Academia donde Platón daba sus enseñanzas y le espeta:

“Ahí tienes a tu hombre: bípedo y sin plumas”.

No se sabe si el pobre pollo desplumado (bípedo y sin plumas) logró escapar o se lo comieron, pero el debate ha continuado hasta nuestros días: ¿qué es un hombre?

Todo esto lo traigo a cuentas en razón del debate desatado en torno a la aseveración de una supuesta prohibición total para Senadores, Diputados y Ministros de celebrar contratos con el Estado.

¿Cualquier tipo de contratos?

¡Sí señor, se prohíbe cualquier tipo de contratos!!! 

Doctos, ilustrados, eruditos, sabios, letrados, hasta abogados, es decir, todos los “escueleados” (los que han pasado por una escuela, decía mi abuelo) respondieron al unísono: ¡Sí señor, una Senadora de la República no puede tener ningún tipo de contrato con el Estado, tampoco una Ministra!!! 

Algunos incluso fruncieron sus ceños con severidad al tiempo que engolaban la voz.

Me voy a tomar la libertad de hacer las de Diógenes de Sínope y lanzar sobre las cabezas de los “escueleados” unos cuantos “pollos desplumados”.

¿La verdad?

 (me encanta hacer las de un irredento iconoclasta y me declaro sin reserva admirador de Diógenes, el perro, y de la caterva que lo seguía).

PRIMER POLLO DESPLUMADO:

Con tan severa interpretación, “ningún Ministro, Senador ni Diputado puede celebrar contratos con el Estado”, ninguno de ellos podrían vivir en Maipú.

Si se atrevieran a vivir en esta comuna, cada día tendrían que traer el agua para bañarse y hacer sus comidas, desde otro lugar de la Región Metropolitana donde el agua no la venda SMAPA (Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Maipú).

Contrato de compraventa:

Vendedor: el Estado encarnado en la Municipalidad de Maipú y su empresa SMAPA; Comprador: Cualquier Diputado, Senador o Ministro. 

¡Oh, se nos apareció el bípedo desplumado del gran Platón, ¡está prohibido ese contrato!

(Sr. Alcalde, cuidado, no se vaya tropezar en una casi unánime  interpretación legal, después de tanto éxito judicial y electoral).

SEGUNDO POLLO DESPLUMADO:

El derecho a transitar por algunas carreteras estatales de Chile está sujeto a la necesidad de celebrar un contrato de uso con el Estado. (No cuentan aquí las carreteras concesionadas, sólo las estatales). 

Acotemos que el derecho de uso es uno de los principales atributos del derecho de dominio sobre las cosas, ¡de dominio! como bien lo sabe, cualquier hijo de vecino cuando usa su casa.

Así, Diputados, Senadores y Ministros no podrán viajar de Santiago a Valparaíso, por la ruta 68, a menos que tomen la Cuesta Barriga para evitar el peaje Lo Prado, y la Cuesta Zapata, para evitar el de Casablanca. 

Me temo que los Honorables, llegarán un poco mareados, aunque a veces el serpenteo de las cuestas no tendrá la culpa.

Pero todo tiene remedio en la vida. Podrían viajar por la Cuesta La Dormida, vía Santiago, Til Til, Limache, Valparaíso. Tomará más tiempo, pero un atraso no perjudica la dieta. 

TERCER POLLO DESPLUMADO:

Me disculpo de antemano con el Senador Moreira por tomar su caso personal, pero sé que don Iván tiene buen humor, además que le gusta que hablen de él, para bien o para mal, pero que hablen de él.

En el bullado affaire del “Raspado de la Olla”, nuestro impoluto Ministerio Público, al amparo del novísimo Código Procesal Penal, en su acápite (disculpen el tecnicismo) Justicia Transaccional, suscribió un  contrato mediante el cuál los Fiscales no pidieron cárcel para el Senador, a cambio del pago de $35.000.000 que tuvo que desembolsar el Honorable para evitar un par de años detrás de las rejas.

Se llama contrato de transacción que cuando se hace en un Tribunal se le dice avenimiento

¿Cualquier contrato??

La ley es clara, sentenció el domingo en el Decano de la prensa nacional el más docto de todos los jurisconsultos que participan, cada semana, en el diseño y construcción de la página editorial de El Mercurio, el señor (y colega) Carlos Peña. (Me cuesta nombrarlo porque leo sus ensayos con respeto y en ocasiones, aunque son pocas, coincido con los argumentos en alguna de sus columnas).

ALGUNOS OTROS POLLOS DESPLUMADOS

I) No podrían tomar el Metro en Santiago. ¡Contrato de transporte con el Estado!!

II) Tampoco viajar al sur en los Ferrocarriles del Estado, por lo mismo.

III) No podrían, ni en caso de emergencia contratar una compra de un fármaco en CENABAST del Ministerio de Salud. 

(www.cenabast.cl/accesos para a una compra ¡en línea!!).

Podría seguir hasta el infinito, pero debo terminar.

Disculpen nuevamente los tecnicismos.

Las leyes, es cierto, como dicen los doctos superficiales, se interpretan en su literalidad. Debe agregarse: o en su espíritu, lo que también es autorizado por la ley. 

En los contratos, no vale la literalidad sino la voluntad de las partes.

El proceso de unir, en un solo razonamiento lógico, la interpretación de la ley con la interpretación de un contrasto, se le denomina: hermenéutica legal.

Es decir, la interpretación de la ley, de los contratos y la conjunción armónica de ambas, no es a matacaballos, rústica, ni chabacana, es compleja.

 No se me escapa, me lo advirtieron cuando tuve el deseo de escribir esta opinión, que la inmensa mayoría, a la que se han sumado, rostros de Matinales, corredores de la Bolsa de Comercio, periodistas, sociólogos, médicos, choferes de taxi, cargadores de La Vega Central, y un etcétera desmesurado, tienen la creencia que la interpretación en boga es la correcta.

Vuelvo a mi Diógenes de Sínope y les relato un pasaje maravilloso de su vida que contiene un consejo dado en el Siglo de Oro de la Grecia Clásica.

Un discípulo de Diógenes le preguntó, qué tenía que hacer para ser un Maestro como él.

Diógenes le dijo, acompáñame.

Lo llevó al Teatro Griego de la ciudad que estaba lleno hasta la cúspide.

Antes de entrar, Diógenes dijo “esperemos, siéntate”.

Pasado un buen rato el discípulo preguntó a Diógenes si ya no era hora de entrar. La obra está por terminar, musitó.

“Aún no”, le dijo Diógenes.  

Cuando terminó la obra y el gentío comenzó a salir por cientos apretujados, en masa, Diógenes le dijo a su discípulo, “¡Ahora entremos!”.

¡¡Pero vamos en contra del sentido de la gente!!

Diógenes palmoteó a su discípulo y cerró: 

¡Bravo, estás aprendiendo a ser un buen Maestro!! … Nunca camines en el mismo sentido que camina el común de la gente. Nunca. 

Finalmente quiero decir que los contratos y las leyes se interpretan de buena fe. Ese es el principio legal supremo que nos enseñan en las Escuelas de Derecho. La Buena Fe es el camino troncal que debe tener toda interpretación de la ley y de los contratos, así sea que todos los “escueleados” doctos, ilustrados, eruditos y letrados vayan por otro lado.


miércoles, 8 de enero de 2025

 

 

Karol, qué le pasó en el Sahara?

Guillermo Arenas Escudero

 

Moscú fue la sede de un Festival Mundial de jóvenes al que concurrieron más de cien países.

El festival tenía larga tradición y prestigio. Anteriormente se habían realizado, por ejemplo, en Praga, Budapest, Berlín Oriental, Bucarest, Varsovia y el 1985, correspondió se hiciera en la mismísima Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS para occidente CCCP para los rusos). 

Los debates más álgidos estuvieron marcados por la Guerra Fría, la descolonización de África y la lucha en los países que padecíamos dictaduras.

Desde la derrota de Estados Unidos en Viet Nam, hacía ya 10 años,  Pinochet y la dictadura chilena monopolizaban todo el desprecio de la juventud en el mundo.

(No me extenderé porque este artículo trata de otro asunto, pero diré que los chilenos (alrededor de cien) todos del “interior” de Chile, donde picaban las jaibas, decíamos, fuimos vitoreados por largos minutos en un estadio para 100.000 espectadores, lleno hasta las banderas, en la inauguración y la clausura).

Un día del Festival fuimos inopinadamente espectadores de una discusión, al principio fuerte, luego implacable y finalmente feroz entre marroquíes y saharauis.

Lo increíble era que nosotros no necesitábamos traducción. La discusión la entendíamos perfectamente pues si bien ambos lados hablan árabe como lengua natal, en la República Árabe Saharaui, que fue colonia de España, aún se habla castellano y en Marruecos el español es normal en la élite monárquica. Así, la disputa, con caracteres de riña, hasta desgañitarse se gritaba en castellano.

En un momento los marroquíes quisieron pasar de las palabras a las manos. Para sorpresa de todos, un joven saharaui que resultó ser su líder se puso de pie y sentenció: “aquí no, aquí todos somos invitados” y volviéndose a los marroquíes, les espetó “…soy del Frente Polisario les espero en el desierto, allá las palabras sobran…” agregó algo en árabe y se retiró con sus camaradas.

Demás está decir que esa noche moscovita en el Hotel Sputnik, la conversación sobre la disputa duró hasta el amanecer.

Mis amigos comunistas llevaron la batuta. Hablaban con ardor a toda prueba. Cabe decir que en Moscú ellos se sentían dueños de casa y la causa de los revolucionarios y de los combatientes por su independencia, alcanzaba una sacralidad religiosa.

Uno de ellos conocía en detalle la situación de los territorios como el Sahara Occidental, además de la participación de los países del Magreb tradicional involucrados. (Magreb: donde, para el mundo árabe, se pone el sol: Marruecos, Sabara Occidental, Argelia Túnez y Libia) Y haciendo gala de sus conocimientos, que los tenía, remataba: ¡desde las montañas de Atlas, hasta las costas mediterráneas!

Alguien preguntó sobre la disputa de los territorios por los que combatían los polisarios.

Esta vez fue una camarada comunista quien tomó la palabra:

Son territorios en que sus pueblos no pueden o se les ha impedido tener un gobierno propio.

Sin tomar respiro agregó: son 17 los territorios no autónomos que deben ser descolonizados, como lo ordena la ONU, y enumeró a los de nuestro continente americano:

Anguila, Bermuda, Turcas y Caicos, Monserrat, Islas Caimanes, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de Estados Unidos, todas en el mar Caribe, a los que debe agregarse, por ser americana, las Falklands Islands (Malvinas).

De los 17, 8 están en América, pendientes de obtener sus independencias y tener gobiernos propios o unirse a sus países naturales.

De todos, los saharauis son los únicos que combaten, como lo hicieron en Chile, nuestros Padres fundadores hace ya 215 años, con las armas en las manos. Baste recordar que los saharauis lucharon heroicamente contra la “Legión Española” que quiso exterminarlos, en plena dictadura de Francisco Franco.

De todo, lo que más rescaté, lo que más me impresionó, lo que más recuerdo y respeto, fue la disposición del joven saharaui que luchaba militarmente en el desierto del Sahara, por su patria, su pueblo y su territorio.

Los comunistas de esa noche concordaban en lo mismo. Seguro que tenían en su mente la pelea que dábamos en Chile.

Todo lo que relato, se debe a que, en plena fiestas de fin de año, (de este fin de año, de este fin de 2024) la Presidenta de la Cámara de Diputados y Diputadas de la República de Chile, en el ejercicio pleno de su cargo y dignidades, viajó a la ciudad con costa atlántica de Dakhla (Majla o Villa Cisneros para españoles y marroquíes) y proclamó su alegría, placer y apoyo los marroquíes que ocupan esa ciudad saharaui.

Lo que al parecer no sabía la Presidenta de la Cámara Baja, a menos que se trate de una voltereta de aquellas que quedan a la vista hasta las amígdalas del artista, que una semana antes que Franco muriera (20.11.1975) España, con apoyo francés, el 14.11.1975, abandona el Sahara Occidental y se lo entrega a Marruecos y Mauritania, suscribiendo el ominoso “Acuerdo de Madrid”, lo que obligó al polisario a proclamar la independencia y declarar la guerra de independencia.

Karol, le volteó la espalda a sus camaradas españoles antifranquistas, a sus camaradas soviéticos, a sus camaradas chilenos en Moscú de aquella vez que relato. Que haya nacido dos décadas después de tan luctuoso y funesto acto, no mitiga su responsabilidad.

Con todo tengo la esperanza que Karol sea solamente una frívola y que el abuso de la utilización de la dignidad de Presidenta de una de las dos ramas del Congreso de la República, no pase más allá de tener que soportar una autoridad que, por suerte, dura hasta marzo del 2025.

Un detalle, Karol, por favor al menos googlee a Mohamed VI de Marruecos; corrupto hasta para los norteamericanos;  de acuerdo a la Constitución ostenta el cargo de Amir al-Mu'minin  es decir, 'líder religioso de los fieles'; Rey y Profeta; como los franceses con los argelinos, ha dado muerte a combatientes y civiles saharaui desarmados, sus tropas han practicado el  desentrañamiento o decapitación de mujeres; como los franceses con los argelinos, sus tropas han  asesinado de niños cortándoles la garganta o golpeándose la cabeza contra las paredes; como los franceses contra los argelinos y como acá, en nuestra patria, en Chile, sus tropas han arrojado a los prisioneros de helicópteros a la muerte o sus cadáveres a la mar. Comprenderá usted Karol las razones que tiene Argelia para apoyar a los saharaui.

Googleelos, Karol, googleelos.

Porque al menos no creerá que su admirado Rey de Marruecos, no tiene harem.