sábado, 21 de octubre de 2017



DESPUÉS DE TRANSCURRIR UN SIGLO

Guillermo Arenas Escudero
Licenciado en Cs. Jurídicas y Sociales
Universidad de Chile
Abogado

Cien años hace que el Comité Militar Revolucionario, dominado por los bolcheviques procedieron al asalto del Palacio de Invierno, en la hermosa Petrogrado, dando paso a la instalación del Soviet de Comisarios del Pueblo. Corría el juliano 25 de octubre de 1917. El poder cambiaba de mano. La Revolución Rusa se consumaba.

El Asalto al Palacio de Invierno tomaba su lugar en la historia y se ubicaba junto a la Toma de la Bastilla del mítico 14 de julio de 1789.

La Revolución Rusa y la Revolución Francesa son hermanas carnales. Ambas son dos acontecimientos que marcan la historia social, política y económica moderna de Occidente.

Michel Foucault en “Qué es la Ilustración (1983)” [i] hace una aguda exégesis sobre la opinión de Kant respecto de la Revolución (francesa), dice: “Lo que es significativo es la manera en que la revolución se hace espectáculo, es la manera en que es recibida en todos lados por espectadores que no participaron en ella y que para mejor o para peor se dejan arrastrar por ella.”.

El asunto principal trata de una respuesta filosófica (por tanto con pretensiones de validez universal) sobre el presente, sobre lo actual, sobre un acontecimiento (la revolución) que conmovía a Francia (en tanto actores) y al resto del mundo (en tanto espectadores).

Así, el punto no está en los momentos culminantes del 14 de julio (La Bastilla) o del 25 de octubre (Palacio de Invierno), ni en las barricadas de les  citoyens ni en el empuje militar de la Красная Гвардия (Guardia Roja de obreros, soldados y marinos). Tampoco en la guillotina ni en los fusilamientos que terminan con las familias reales depuestas. Tampoco en los actos del Comité de Seguridad General en el período del Terror francés (1793-94), como en los actos de la Cheka y el GRU en Rusia (1918-19). Tampoco de las crisis económicas por las que atravesaban Francia y Rusia al momento de sus respectivas revoluciones.

El asunto, como se dijo, es el espectáculo que generaron las dos más relevantes revoluciones de Occidente en sus espectadores (posiblemente más que en sus actores) al momento de sus concreciones, es decir, en sus respectivos presentes, y cuyas réplicas estremecen a las sociedades hasta nuestros días (y las seguirán conmoviendo).

Poseen (siguiendo las categorías de análisis foucaulianas que usamos de prestado) los signos que colocan a las revoluciones (francesa y rusa) en la tendencia general de la especie humana en la búsqueda incesante de su progreso. En efecto, en ambas se pueden advertir los signos rememorativun (que las revoluciones siempre han sido así) el signo demonstrativum (que actualmente pasan precisamente así) y el signo pronosticum (que seguirá pasando de esta manera).

El acontecimiento revolucionario (en ambos casos) produjo en sus espectadores, cualquiera fuere el bando en que se inscribieran,  una certeza nueva, imaginada sólo en sus mejores sueños: El poder absoluto podía ser   subvertido (sea para instaurar un nuevo orden republicano burgués (Francia) sea para un nuevo orden económico y político  encabezado por obreros (Rusia).

Los espectadores, según el caso, observaron y adquirieron una convicción: (1879) un nuevo orden (republicano) era posible; (1917) un nuevo orden (socialista) era posible.

Con todo, el propio Kant hace una precisión relevante, dice: “No esperen que ese acontecimiento (la revolución) consista en elevados gestos o en crímenes importantes…No nada de eso.”.[ii]

Por cierto no se trata de los detalles, ni de las miserias, ni de las grandezas del acontecimiento sino de su enorme magnitud, la que ineluctablemente terminará por cambiar el curso de la historia, como una obducción de placas continentales que al chocar, cambiaran la geografía de planeta (o, como una subducción de placas tectónicas continentales, capaz de liberar energía suficiente como para producir alguno nuestros terremotos de más de 8 grados de la escala de Richter).

Así, devienen en irrelevantes datos como que la revolución rusa duró 77 años (1917-1991), y la francesa 10 (desde 1789 hasta el golpe de estado que diera Napoleón Bonaparte el 18 Brumario del VIII año del calendario revolucionario).

El acontecimiento [iii] (en ambos casos) fue de tal magnitud que alcanzó prácticamente a la totalidad de las naciones de la tierra, qué duda cabe. Se le llama, con toda justicia y certeza “acontecimiento” en razón que las causas que lo provocan no aparecen como suficientes para explicar su efecto. Este absurdo aparente, este paradoja que violentaría la ley de causa-efecto, por cierto exige explicaciones mucho más extensas y acabadas que aquellas que permiten explicar actualidades, o presentes más frecuentes.

La revolución rusa, de la que se conmemoran cien años de su ocurrencia, cualquiera sea la posición que respecto de ella se tome o se tenga, afectó la vida de todos. Las afectó hace cien años y sus consecuencias nos llegan hasta nuestros días.

El socialismo, en sus inacabables variedades, versiones y singularidades (cualesquiera sean sus concreciones históricas, sus éxitos o fracasos) tiene en la Revolución Rusa, una marca, una huella indeleble de la que no se puede renegar.

Después de transcurrido un siglo la Revolución Rusa nos saluda desde su digno lugar en la historia


Peñalolén, Chile, octubre de 2017




_________________________
[i]  Michell Foucault. ¿Qué es la Ilustración? Colección Memoria del Búho. Alción Editora. Página 76. Impreso en Argentina. 1996.
[ii] Ibidem, Página 77.
[iii] Ver Slavoj Zizek. Acontecimiento. Editorial Sexto Piso.

domingo, 8 de enero de 2017

LE PEDIMOS A  LUIS MESINA

QUE SEA CANDIDATO A PRESIDENTE DE CHILE.




Los políticos y los partidos desde el término de la dictadura, han fracasado completamente.

En nuestra patria, una minoría se apoderó de nuestro dinero para la previsión y lo administra en nuestro perjuicio para enriquecerse cada vez más. Lo seguirán haciendo, sin  pudor, a la luz del día, como si fuera natural apropiarse del esfuerzo de millones de chilenos. Los partidos y sus candidatos, preparan sus discursos para que ese desojo siga adelante.

No solamente las y los trabajadores sufren del abuso desatado del capitalismo salvaje que se ha apoderado de Chile, los micro empresarios, los pequeños, y e incluso los medianos empresarios son víctimas del abuso de las grandes empresas oligopólicas que se coluden y les pagan sus productos a 30, 60 y hasta a 180 días.

Cada vez que se les presenta una oportunidad, con  resquicios o con leyes a la medida votadas por políticos cuyas campañas financian,  eluden los impuestos.

En Chile, el problema no es la política, el problema son los políticos de la derecha sean de Chile Vamos o de la Nueva Mayoría. Ya no representan a la sociedad que trabaja y que produce la riqueza. 

Luego de largos y agotadores 26 años, estamos donde nos dejó la dictadura. Los ricos siguen coludidos. Desde que nacemos hasta que morimos pagamos sobreprecio hasta en el papel higiénico, los pañales y alimentos. Las instituciones del Estado actual funcionan para que las colusiones se repitan una y otra vez, desde las farmacias hasta los pollos.

Se ha privatizado el agua dulce y la salada. Ni los peces del mar nos pertenecen. La izquierda, aquella que luchó contra la dictadura, luego del triunfo del NO se transfiguró en una fuerza privatizadora. El poder esconde su riqueza en paraísos fiscales mientras el pueblo renegocia con la banca y el retail (incluso en ese proceso nos estafan).

Queremos interpelar a nuestro propio mundo: AL MUNDO SOCIAL. A sus dirigentes, movimientos, gremios, organizaciones y  sindicatos.

Para terminar con las AFP, y establecer la Seguridad Social. Para que una Asamblea Constituyente democrática y soberana, decida el país en el que queremos vivir.

Ya nadie del actual modelo nos puede representar. La casta política del duopolio está descompuesta.

Queremos que un dirigente social se alce como candidato a Presidente de Chile. Que se inicie una nueva etapa para los movimientos sociales y  la izquierda.  Que el pueblo de Chile levante una alternativa propia.

Las luchas de las y los chilenos para que se termine el peor de los abusos, el uso malicioso de nuestros fondos de pensiones, ha puesto a  LUIS MESINA en un trance histórico, que ni él mismo debe haberse imaginado:

ENCABEZAR LA LUCHA DE LOS MILLONES DE CHILENOS QUE ANHELAMOS UNA PATRIA JUSTA, SOLIDARIA Y LIBRE Y QUE PONGA FIN AL EXTREMO ABUSO QUE NOS ASOLA.

LE PEDIMOS A LUIS MESINA  QUE ASUMA COMO CANDIDATO A PRESIDENTE DE CHILE.

Santiago de Chile, enero de 2017




 Álvarez, Presidente Mutual de Trabajadores del Transporte
Pablo Sepúlveda  Allende, médico
Doris González, Asistente Social, dirigente  de la  Org. de Pobladores Ukamau
Esteban Silva, Presidente Fundación Constituyente XXI
Celso Calfullan, dirigente social mapuche, director  Werken Rojo
Dr, Carlos Moya. Académico. Coordinación de Universidades  
Vanessa Goecke, Historiadora
Eduardo Gutiérrez, Vicepresidente  Fundación Carlos Lorca Tobar
Ana María Calisto, Presidenta OASIS. Comité de Trabajo Adultos mayores. Puerto Montt
Rodrigo Loyola, Vicepresidente Asociación de ex Presos Políticos
Roberto ÁCarlosvila, abogado
Mirtha Alvarado, Directora Tesorera  Fundación  Constituyente XXI
Mario Paz, Sociólogo
Marco González, Abogado
Renato  Villar, Sociólogo
Guillermo Bastías, Abogado,  Artista Visual
Loreto Contreras
Cristián Pulgar, Centro de Estudios de la Nueva Investigación Social
Rino canales, dirigente sindical San Bernardo. MTT
Fernando Quiroga
Olga Carrasco, Coord. Social de la Mutual de Trabajadores del Transporte
David Mateluna, Dirigente social,  la Cisterna
Alvaro Gruner
Pedro Cáceres Maldonado, ex Presidente de la FESIMAR. Región Los Lagos
Cristián Muñoz, dirigente sindical Municipalidad de Viña del Mar.
Benjamin Grunewald, Director Sindicato de preparadores  Sporting de Viña del Mar
Jorge Díaz, Valparaíso
Enrique Lagunas, Secretario Sindicato de Preparadores  Sporting. Viña del Mar
Guillermo Araya Guzmán, Quillota
Manuel Leiva, Dirigente Sindicato de Empleados de Corral  Sporting. Viña del Mar
Carmen Oyarce
Claudia Iriarte, abogada
Kevin Grunenwald
Tomás Manuel  Fábrega
Claudio Alfonso Rojas Guerra
María Cecilia Bartholin Pérez
Roberto Tello, Comunidad de chilenos en Buenos Aires, Argentina
María Elena Salas Cárdenas, Comunidad de chilenos en  Argentina
Victor Parraguez  Pino, gastrónomo
Rony Nuñez  Mesquida, asesor sindical, Viña del Mar
Hugo Lavín, Octava Región del Bío Bío, Concepción
Daniel Olivares Saguer, profesor de lenguaje y comunicación
Daniel Velásquez, Dibujante Técnico
Ricardo Mendoza, Ingeniero en Agronegocios
Cristian Cid, Técnico jurídico
Nicolás Madrid, Ingeniero Comercial
Estefanía Labbé Mosquera, Educadora de Párvulos
Jaime Alvarado Vilar, Ingeniero en marketing
Diego González Alvarado, Director de Arte Fundación Constituyente XXI
Juan Carlos Escribar
Ruben  Yocelevzky  Retamal
Sonia Riva Labbé, Profesora

Pedro Pablo Alvornoz, Tecnólogo Médico